A 106 años de la Masacre de Zainuco
El día 23 de mayo se produjo la más relevante fuga de presos de la cárcel de Neuquén. Acontecimiento trágico que marcó para siempre la historia de nuestra ciudad.
Se alojaban en la Cárcel ciento sesenta presos de los más diversos delitos, muchos de ellos reos de delitos graves y con largas condenas, algunos provenientes de la Cárcel de Santa Rosa de Toay (La Pampa)
Con pocos años de existencia, la situación edilicia de la cárcel no era adecuada, por ejemplo, no existían los muros perimetrales actuales y además no contaba con el personal de seguridad suficiente y entrenado.
En las primeras horas de aquel día, y luego de un enfrentamiento con los guardiacárceles a los cuales logran someter y desarmar, los reclusos toman el control de la cárcel. Dueños del penal y en poder de armamentos y municiones, los sublevados intentan ganar la calle; el objetivo era, según el relato de las autoridades, apoderarse del control de la población.
Los “cabecillas” de la fuga eran Adolfo Dacharry, Martín Bresler y Sixto Ruiz Diaz. La noticia de la sublevación ya había sido notificada a las autoridades de la cárcel y al gobernador del Territorio, Eduardo Elordi. Ángel Edelman en sus Recuerdos Territorianos relata con detalle lo acontecido aquella mañana: Angel Edelman en sus Recuerdos Territorianos relata con detalle lo acontecido aquella mañana:
“Desaparecían las más elementales garantías del orden social y aún de la vida(…) Fue en tan crítica circunstancia que el gobernador Elordi, levántose de su lecho de enfermo, dio las más admirables muestras de valor, de energía ejecutiva, actividad y espíritu de organización (…) Apenas enterado de los que ocurría, no alcanzó a vestirse para salir a ponerse en acción (…) se encaminó rápido a la cárcel de a pie. A poco de andar se le juntó mi padre, que había salido de esa dirección y quiso disuadirlo (…) No hicieron mella estas razones, mientras seguía andando paso firme, por lo que decidió ir con él hasta el fin.
Cuando pasaron la esquina de Taillefer, por la Ministro González, fueron avistadas desde la cárcel y de inmediato le indicaron una andanada para que dejaran de avanzar. Entre tanto el gobernador procuraba hacerse reconocer a gritos, intimándoles a grandes voces que depusieran las armas. Las balas picaban, era de una temeridad suicida. Visto el fracaso y objetivo, literalmente arrastrado por mi padre, se deslizaron ambos hacia el interior de un zanjón abierto por un golpe de agua de la sierra, especie de trinchera natural donde se guarnecieron hasta que dejó de arreciar el tiroteo de que era blanco (…)
Momentos después abandonaron el refugio con cautela, casi pegándose al suelo para poder eludir los disparos que otra vez volvieron a lloverles y de los que resultaron ilesos. Y recalco este detalle porque algo más tarde, esa misma mañana, mi padre José Edelman, estando ya en casa recibió una bala de máuser que le atravesó el cuello de parte a parte, sin tocarle por milagro la vértebra cervical”
En su marcha hacia el oeste llegaron a la localidad de Plottier donde quisieron robar y saquear el almacén de ramos generales de los hermanos Plottier. Estos se resistieron y allí fue muerto alevosamente de un disparo en la nuca el Ingeniero Adolfo Plottier; su hermano Alberto resultó ileso. Otro hecho trágico ocurrió en esa ciudad, el reo Antonio Rios, un muchacho de dieciocho años que reclamaba haber cumplido su condena, al no querer continuar fue muerto de un disparo en el abdomen por sus propios compañeros de escape.
A medida que fueron pasando las horas, casi todos los evadidos fueron capturados por las autoridades o por algunos vecinos armados que colaboraron con las detenciones. Otros presos por cansancio y falta de alimento fueron entregándose voluntariamente. Así lo hizo uno de los líderes, León Dacharry. Martin Bresler y Sixto Ruiz Diaz, los otros dos líderes junto a un grupo de evadidos que seguían en libertad se dirigieron a la cordillera.
El Episodio de Zainuco
Los evadidos de la Cárcel de Neuquén la mañana del 23 de mayo de 1916 se pusieron en marcha desplazándose hacia el oeste por el camino de la costa del río Limay hacia Picún Leufú saqueando los poblados en busca de alimentos, caballos y monturas para proseguir con su fuga, el objetivo: llegar a la frontera con Chile.
A la altura del Departamento de Catán Lil, Martín Bresler, quien tenía residencia en San Martín de los Andes, se separa del pelotón de evadidos para dirigirse al sur. Al llegar a Collon Curá es interceptado por policías y civiles armados que habían recibido información de su paso por allí, lo capturaron y no se resistió, pero con un movimiento sorpresivo alcanzó su arma baleó en la pierna al cabo Fidel Rifo integrante de la policía de San Martín de los Andes, intercambió disparos con sus captores y logró escapar nuevamente.
El resto de los evadidos, unos 17 hombres, prosiguieron su marcha hacia el Departamento de Aluminé donde habrían de ser capturados el 30 de mayo por el inspector Adalberto Staub junto a los Comisarios Juan Francisco Blanco y García Ponteen el rancho de Don Emilio Fix en el Paraje Zainuco.
Después de un feroz enfrentamiento de más de 7 horas cayó muerto el cabecilla Sixto Ruiz Diaz, quien impedía al resto de los prófugos entregarse, los restantes 16 hombres se entregaron y fueron divididos en dos grupos de 8 personas. Un grupo emprende el regreso hacia Zapala, el otro grupo integrado por heridos imposibilitados de movilizarse por sus propios medios encuentra la muerte en Paraje Zainuco, en el Valle de Lonco Luan.