A 19 años de la desaparición del estudiante neuquino Sergio Ávalos
Sergio Daniel Ávalos era estudiante de la Universidad del Comahue cuando fue desaparecido. Había venido de su pueblo natal, Picún Leufú, a estudiar Economía y se alojaba en la residencia universitaria.
El 14 de junio del año 2003 fue a bailar al boliche “Las Palmas”, alrededor de las 3 de la mañana, y fue esa la última vez que se supo de Sergio. Qué pasó con Sergio nunca se supo, pero su nombre engrosa la de los desaparecidos en democracia. Su caso es emblemático en Neuquén, porque nunca hubo una respuesta de ninguna de las instituciones del Estado sobre quienes desaparecieron a Sergio.
El boliche era custodiado por personal del Ejército y de la Policía Provincial que hacían adicionales, como lo es en la mayoría de los boliches. Hay testigos que dijeron haber visto a un grupo de policías golpeando salvajemente en el baño a una persona de características similares a Sergio.
Durante años, la familia de Sergio Ávalos peleó contra la inacción de la causa por parte de la Justicia Provincial. En el año 2014 pasó a la Justicia Federal. Y recién en septiembre del 2020 el padre Asunción Ávalos y la hermana Mercedes, declararon en la causa.
Todos estos años la familia denunció irregularidades en la investigación. Falta de reserva de las pruebas. No hay un ADN hecho. De “casualidad” se cortó la grabación de las 40 cámaras que había en el boliche 15 minutos antes de que Sergio y sus compañeros ingresaran. Se borraron todas las imágenes.
Se manejaron diferentes hipótesis, pero la principal es que habría sido sacado del boliche por quienes hacían de “patovicas”, que eran integrantes del Ejército y de la Policía provincial.
La familia de Sergio, con su papá Asunción y su hermana Mercedes, no cesaron jamás de luchar por la aparición de Sergio y por el castigo a los responsables. En su lucha fueron acompañados por miles de personas y decenas de organizaciones sociales.