Los pequeños de la Trashumancia: guardianes del futuro y compañeros de viaje
Neuquén.- En las vastas llanuras de Neuquén, donde los cerros se confunden con el horizonte y el viento narran historias de antaño, los pequeños de las familias crianceras son los verdaderos custodios de una tradición que se transmite de generación en generación. Con su mirada curiosa y sus manos que aún aprenden la fuerza del trabajo, son ellos quienes, junto a sus mayores, recorren los caminos de la trashumancia.
Cada año, las familias arrastran sus animales hacia las veranadas, siguiendo los senderos que han sido marcados no solo por el paso del tiempo, sino por la memoria colectiva de un pueblo que ha hecho de la naturaleza su compañera fiel. Los niños, que acompañan a sus padres en esta ardua tarea, no solo aprenden a conocer el campo, sino que también absorben una lección de respeto y amor por la tierra que les dará sustento.
El polvo del camino se mezcla con los ecos de los animales, pero en sus corazones tarde un profundo aprendizaje que no se encuentra en los libros de texto. Cada jornada se convierte en una clase de vida, en la que los pequeños forjan no solo su cuerpo, sino también su alma.
Un vínculo único con la policía de Neuquén
En este trayecto, que no es solo físico sino también cultural, los niños encuentran en la Policía de Neuquén un aliado indispensable. El Operativo Trashumancia, que se realiza todos los años, no solo se enfoca en la seguridad de las familias y los animales, sino que también se convierte en un apoyo fundamental para los pequeños que recorre los caminos.
Los oficiales de policía no son solo guardianes de la seguridad, sino que se convierten en amigos y guías para los niños. En cada encuentro, ya sea en el cruce de un río o en el descanso bajo un árbol, se forja una relación basada en la confianza y el respeto. Los niños se encuentran en los policías, figuras de autoridad, pero también de camaradería y apoyo.
El compromiso de la Policía de Neuquén
El compromiso de la Policía de Neuquén en la trashumancia no solo radica en brindar seguridad, sino también en transmitir valores fundamentales. El Suboficial Principal Ariel Cortés y los Cabos de Policía se convierten en figuras que ejemplifican la responsabilidad y el cuidado. Su presencia en los caminos no solo garantiza la protección de las familias y su ganado, sino que también permite a los pequeños continuar con esta tradición ancestral, con la certeza de que, además de sus padres, cuentan con una red de apoyo que vela por su bienestar.
Los pequeños de la trashumancia son la promesa de un futuro que respeta y honra las tradiciones. La policía de Neuquén, con su compromiso, se convierte en el pilar necesario para que esa promesa siga viva, fuerte y, sobre todo, segura. Juntos, policías, crianceros y niños, escriben una historia que tarde con orgullo en cada cerro y valle de Neuquén.
Es así como, cada paso que dan estos pequeños, es también un paso hacia la perpetuación de una tradición que no solo se transmite en las huellas dejadas por los animales, sino en los corazones de quienes caminan juntos.