Milei despidió a la hija de Cavallo de la embajada argentina ante la OEA
El presidente Javier Milei decidió remover de su cargo a Sonia Cavallo, quien hasta este lunes se desempeñaba como embajadora argentina ante la Organización de Estados Americanos (OEA). La medida llega en medio de un fuerte cruce entre el mandatario y su padre, Domingo Cavallo, quien en los últimos días cuestionó la política económica del Gobierno.
La noticia fue confirmada por el vocero presidencial, Manuel Adorni, a través de su cuenta en X (antes Twitter): “Por decisión del Presidente de la Nación, Sonia Cavallo deja de ser la embajadora argentina ante la OEA”.
La escalada de tensión con Domingo Cavallo
Horas antes de la oficialización de su despido, Milei ya había apuntado directamente contra el exministro de Economía, descalificándolo públicamente: “El dólar se tiene que caer como un piano, en especial por el impresentable de Cavallo”, expresó en una entrevista televisiva.
El exfuncionario había criticado la política monetaria del Gobierno y advertido sobre una posible apreciación excesiva del tipo de cambio, lo que generó la furiosa respuesta del Presidente.
Quién es Sonia Cavallo
Sonia Cavallo Runde, de 52 años, es economista, con estudios en la Universidad de San Andrés y una maestría en Políticas Públicas en Harvard. Fue designada embajadora extraordinaria y plenipotenciaria en la OEA en mayo de 2024, aunque no pertenecía al servicio exterior argentino.
Residente en Estados Unidos desde hace más de 10 años, la hija del creador de la Convertibilidad había respaldado públicamente la gestión de su padre, a quien calificó como “el mejor ministro de Economía de la historia”.
Milei y su mensaje interno
La remoción de Cavallo se suma a otras decisiones recientes de Milei, como la expulsión de Ramiro Marra de La Libertad Avanza. En ese marco, el Presidente advirtió que su hermana, Karina Milei, “tiene una guillotina” para quienes se aparten de los lineamientos del Gobierno.
Este episodio refuerza el mensaje del mandatario: no hay espacio para la disidencia interna ni para críticas, aunque provengan de figuras con peso en la historia económica argentina.