Cositorto fue condenado a 12 años de prisión por la estafa de Generación Zoe
El Tribunal de Goya sentenció al líder de Generación Zoe, Leonardo Cositorto, a 12 años de prisión tras ser declarado culpable de los delitos de asociación ilícita y estafa en la provincia de Corrientes. La condena se dictó en el marco de un juicio que investigó la estructura fraudulenta de la organización, la cual prometía inversiones con rentabilidad asegurada, pero resultó ser un esquema Ponzi que perjudicó a miles de personas.
Detalles del juicio y la condena
Este martes, los fiscales habían solicitado la pena máxima de 16 años de prisión para Cositorto. Para otros implicados en la causa, las penas solicitadas fueron:
- Maximiliano Javier Batista: 14 años.
- Lucas Damián Camelino: 12 años.
- Miguel Ángel Echegaray: 11 años.
El veredicto se dio a conocer el viernes pasado en una audiencia cargada de tensión. Durante la lectura de la sentencia, Cositorto interrumpió al tribunal y desafió sus declaraciones, lo que llevó a los magistrados a ordenar su retiro de la sala. "Pónganle las esposas y retírenlo", fue la orden de los jueces.
La reacción de Cositorto
Luego de conocerse la condena, Cositorto dio una entrevista en la que defendió su inocencia y criticó el proceso judicial. "Estamos condenados desde el primer día, porque acá nunca existió el principio de inocencia", sostuvo en diálogo con A24.
Además, negó que Generación Zoe haya operado de manera fraudulenta y aseguró que la empresa cumplía con la ley. "No hemos cometido ningún delito, nunca prometimos ganancias exorbitantes", afirmó. También denunció que la fiscal que llevó adelante la causa "está denunciada por prevaricato" y acusó a la justicia de encubrirla.
El fraude de Generación Zoe
Generación Zoe se presentaba como una organización dedicada al coaching financiero, con promesas de altos rendimientos a cambio de inversiones en criptomonedas y otros activos. Sin embargo, la justicia determinó que se trataba de un esquema piramidal en el que los fondos de nuevos inversores se utilizaban para pagar a los anteriores, hasta que el sistema colapsó dejando a miles de personas con pérdidas millonarias.
El caso se convirtió en uno de los fraudes financieros más grandes de Argentina, con ramificaciones en otros países de Latinoamérica. Ahora, con la condena de Cositorto, la justicia busca dar un mensaje claro contra este tipo de esquemas fraudulentos.