Robert Sarah, el cardenal africano que podría convertirse en el próximo Papa
A pocas horas del fallecimiento del papa Francisco, el nombre del cardenal Robert Sarah comienza a sonar con fuerza dentro del Vaticano como uno de los posibles candidatos para sucederlo. Con 79 años, una trayectoria marcada por la resistencia a las dictaduras africanas y un discurso profundamente conservador en lo doctrinal pero combativo frente al capitalismo global, Sarah representa la apuesta más clara del sector tradicionalista de la Iglesia.
Nacido el 15 de junio de 1945 en la aldea de Ourous, Guinea, Sarah fue testigo del crecimiento del catolicismo en África y protagonista de su consolidación. A los 34 años fue designado arzobispo de Conakry por Juan Pablo II y enfrentó con firmeza al régimen de Sékou Touré, defendiendo la libertad religiosa bajo constante vigilancia.
Su ascenso en la curia romana se consolidó con Benedicto XVI, quien lo hizo cardenal en 2010. Luego, el papa Francisco le confió la Congregación para el Culto Divino, desde donde impulsó una liturgia más austera, centrada en la misa ad orientem y el canto gregoriano, algo que le valió apoyos en sectores conservadores pero también críticas internas, hasta su salida en 2021.
Sarah es autor de varios libros de gran repercusión, como Dios o nada, donde denuncia la “colonización cultural” de Occidente y la transformación del ser humano en simple consumidor. Su pensamiento se ubica en la confluencia de un fuerte rigor teológico y una aguda sensibilidad frente a los dramas sociales del sur global.
Aunque su perfil intelectual y su origen africano generan simpatías, su edad podría jugar en contra: si el cónclave se extiende más allá del 15 de junio, perdería su derecho a votar, una condición que históricamente redujo las posibilidades de otros candidatos. Aun así, su figura concentra expectativas en un momento de definiciones clave para el rumbo de la Iglesia católica.
¿Será el momento de un Papa africano que devuelva centralidad a la Eucaristía y reactive el fervor en las periferias del mundo? ¿O prevalecerá la continuidad del proceso sinodal y reformista iniciado por Francisco? La Capilla Sixtina tendrá la última palabra.