2025-05-19

A 30 años de su fallecimiento

El legado de Jaime de Nevares, el obispo que se convirtió en la conciencia ética de Neuquén

El 19 de mayo de 1995 fallecía Jaime Francisco de Nevares, primer obispo de la diócesis de Neuquén y figura clave en la defensa de los derechos humanos durante la dictadura. Su compromiso social y religioso lo convirtió en un símbolo de justicia, resistencia y fe activa en la Patagonia y en toda la Argentina.

Treinta años después de su partida física, Jaime de Nevares sigue siendo una brújula moral para el pueblo neuquino y argentino. No solo fue el primer obispo de Neuquén, sino también una voz firme contra la injusticia, la represión y la desigualdad. Su vida fue ejemplo de coherencia entre fe y acción, entre espiritualidad y compromiso político en el sentido más humano.

Nacido en Buenos Aires el 29 de enero de 1915, dejó atrás una carrera como abogado para abrazar el sacerdocio salesiano en 1943. Fue ordenado en 1951 y en 1961, por decisión del papa Juan XXIII, se convirtió en el primer obispo de la diócesis neuquina.

Desde el inicio, su mirada se posó sobre quienes más lo necesitaban: obreros, pueblos originarios, campesinos, jóvenes, marginados. Fue un férreo defensor de los trabajadores durante la huelga en la construcción de la represa El Chocón, y una de las primeras voces de la Iglesia argentina que denunció las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura militar.

Una figura incómoda para el poder

Durante los años más oscuros del país, De Nevares fue miembro activo de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos y del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos. Su postura le valió presiones y amenazas, pero nunca dejó de alzar la voz por los desaparecidos, por los presos políticos, por la verdad y la memoria.

Participó del histórico Concilio Vaticano II (1962-1965) y de la Conferencia de Medellín (1968), encuentros donde se forjaron las bases de una Iglesia latinoamericana comprometida con los pobres y con la transformación social.

Con el regreso de la democracia, fue parte de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), integrada también por Ernesto Sábato y otras personalidades que documentaron los crímenes de la dictadura y dieron origen al Nunca Más.

Su último gesto de coherencia

En 1994, fue elegido convencional constituyente para la reforma de la Constitución Nacional, pero renunció denunciando el pacto entre Menem y Alfonsín, dejando claro que no estaba dispuesto a ser parte de un acuerdo de espaldas a la sociedad.

Falleció el 19 de mayo de 1995, a los 80 años, dejando un legado de humildad, firmeza y compromiso ético que sigue vigente. En un contexto donde la figura de De Nevares podría parecer incómoda, su vida invita a repensar la política, la religión y la acción comunitaria como herramientas de transformación.

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