2025-06-07

Rosario

Newell’s se reunió con las familias de los chicos sancionados y podrán volver a entrenar

Tras la polémica por la foto con un jugador de Rosario Central, la institución rojinegra convocó a los padres de los niños. Admitieron que los chicos “no fueron responsables” y que cada familia decidirá si continúan en el club.

Después de una semana marcada por la controversia en torno a la sanción a un grupo de niños de la Escuela de Fútbol Malvinas Argentinas de Newell’s, el club convocó a las familias de los chicos involucrados en la polémica imagen con el hijo de un jugador de Rosario Central.

La decisión institucional busca restablecer el vínculo y permitir el regreso a los entrenamientos, aunque será cada familia la que defina si los menores continúan o no en la institución.

La foto  mostraba a los chicos posando junto a Ignacio Malcorra, mediocampista canalla. Aunque la imagen había pasado desapercibida cuando fue tomada, generó fuertes reacciones una vez difundida, y desencadenó medidas internas en el club rojinegro, entre ellas el apartamiento momentáneo de los menores.

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Desde Newell’s admitieron que la reacción inicial buscó dar un mensaje “ejemplificador” en relación al respeto por la camiseta y la identidad institucional, pero también reconocieron que los chicos no tuvieron responsabilidad en lo sucedido. “Fue un gesto espontáneo, propio de la admiración que generan los jugadores profesionales”, indicó el vocero del club, Pablo Panciroli, quien además sostuvo: “Los chicos fueron los verdaderos perjudicados en todo esto”.

El próximo martes, los menores serán recibidos en la escuela de fútbol, donde se les dará espacio para ser escuchados. Luego, sus familias decidirán si siguen en el club.

Un caso que puso en debate la cultura futbolera local

La situación evidenció una vez más el nivel de rivalidad histórica entre Newell’s y Rosario Central, que muchas veces trasciende el ámbito deportivo y pone en tensión valores como la lógica, el respeto y la convivencia, incluso entre menores de edad.

Desde la escuela Malvinas, su responsable Juan Álvarez había justificado la medida alegando “cuestiones de seguridad”, tras recibir presuntas amenazas y tener una jornada donde el resto de los chicos no pudo entrenar. Sin embargo, uno de los padres desmintió públicamente esa versión, lo que reavivó las críticas hacia el manejo institucional del caso.

El hecho incluso llegó a tener repercusión nacional, cuando la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, calificó la sanción como “una vergüenza”.

Este episodio vuelve a interpelar no solo a los clubes, sino también a una ciudad que vive el fútbol con pasión desbordada. La pregunta que quedó flotando: ¿cuánto de esa pasión puede o debe recaer sobre los más chicos?

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