La pasión por la cocina le ayudó a superar las adversidades: su historia emociona
Alberto Muñoz tiene 22 años, nació en Allen, Río Negro, y encontró en la cocina no solo una vocación, sino una herramienta de sanación y superación. Desde los seis hasta los trece años fue víctima de abuso sexual por parte de su padre. Años más tarde, logró hacer la denuncia, y hoy, con coraje y determinación, decidió contar su historia para ayudar a otros que atraviesan situaciones similares.
"Solo busco poder ayudar a más gente a sanar y poder salir adelante sin importar lo que les haya pasado", dice con firmeza.
Durante su infancia, además del abuso, sufrió bullying y fue juzgado por su personalidad. "Siempre fui muy antisocial y cerrado. Nadie entendía lo que me pasaba", recuerda. Fue a los 9 años, al quedarse solo en la chacra, cuando encontró en los programas de cocina un refugio y una forma de expresarse. Empezó a cocinar solo y descubrió su pasión: su plato estrella en ese momento era arroz graneado con albóndigas.
A los 18 años hizo "el clic" y decidió dedicarse de lleno a la gastronomía. A los 20 denunció los abusos sufridos en la Comisaría Sexta de Allen y en la Comisaría de la Familia. Desde entonces no volvió a ver a su padre, pero supo que perdió la tenencia de otros tres hijos, también entregados en adopción por decisión de la madre, quien también habría sufrido violencia sexual.
Hoy, Alberto trabaja como parrillero en una bodega del sur de la Patagonia, participa en eventos gastronómicos y cocina en una casa de comidas en su ciudad natal. Sueña con convertirse en un referente de la cocina argentina gourmet y, mientras tanto, comparte sus creaciones y mensajes en redes sociales.
"La gastronomía fue mi cable a tierra. Cocino con amor y pasión, y así puedo mostrar quién soy", afirma.
Además de su oficio, Alberto encontró en la fe otro pilar para reconstruirse. "Siempre supe que todo iba a estar bien", confiesa.