Lo reconocieron como hijo 65 años después
El hombre nació el 25 de septiembre de 1959, apenas cinco días después de la muerte de su padre biológico. Como no existía un matrimonio formal con su madre ni un reconocimiento previo, fue anotado con el apellido materno. Durante más de seis décadas vivió sin el reconocimiento legal de su progenitor, hasta que inició una demanda de filiación en Bariloche.
Un reclamo familiar y una prueba clave
La demanda fue presentada en conjunto con sus tres hermanas, quienes también eran hijas del mismo padre y nunca fueron reconocidas. El proceso judicial incluyó una prueba de ADN clave realizada por el Laboratorio Regional de Genética Forense, que arrojó una probabilidad de paternidad del 99,9991%.
El laboratorio confirmó que intervino en todas las etapas del análisis, desde la toma de muestras hasta el informe final, cumpliendo con todos los estándares técnicos requeridos.
Fallos, identidad y orden público
Tanto el Ministerio Público Fiscal como el Registro Civil dieron su aval al trámite, sin objeciones legales. La jueza a cargo del caso sostuvo que el derecho a la identidad estaba debidamente fundado y que la prueba genética tenía un valor probatorio suficiente.
En su fallo, destacó que las acciones de filiación no dependen únicamente de la voluntad de las personas, sino que son procesos atravesados por normas de orden público que buscan garantizar vínculos familiares claros y justos.
El apellido que esperó toda una vida
La sentencia ordenó la inscripción del vínculo biológico en los registros públicos y autorizó al hombre a incorporar el apellido paterno a su identidad legal. Así, más de 60 años después, pudo llevar oficialmente el nombre de su verdadero padre.