El encargado del edificio donde vivía Beatriz Sarlo se presentó como heredero
A seis meses de la muerte de la reconocida ensayista Beatriz Sarlo, se abrió una polémica sucesoria en torno a sus bienes. Melanio Meza López, el encargado del edificio donde residía en el barrio porteño de Caballito, se presentó ante la Justicia con un testamento ológrafo que lo nombraría heredero de su departamento y responsable del cuidado de Nini, la gata de la escritora.
El documento, escrito presuntamente por Sarlo en su puño y letra, será sometido a una pericia caligráfica en el marco de la causa que tramita en el Juzgado Civil 91, a cargo del juez Carlos Hugo Goggi.
Una decisión que pone en pausa un fideicomiso cultural
La presentación de Meza complica los planes del círculo íntimo de Sarlo y de su exmarido, el arquitecto Alberto Sato Kotani, quienes impulsaban la creación de un fideicomiso cultural para preservar su legado. Sin embargo, el juzgado ya excluyó a Sato como legatario, por considerar que llevaba más de 50 años separado de hecho de la autora.
Sato, que vive en Chile, apeló la medida. Si la pericia invalida el testamento y no hay herederos colaterales, los bienes podrían pasar al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires como herencia vacante.
La controversia por los bienes culturales
El caso tomó más visibilidad este fin de semana, cuando la influencer Vanessa Bell publicó que había adquirido discos pertenecientes a Sarlo en una disquería. Ante la posibilidad de una venta irregular de patrimonio, amigos como el historiador Hugo Vezzetti salieron al cruce.
Antes de morir, Sarlo había cedido su biblioteca y archivo personal a la investigadora Sylvia Saítta, quien oficia como albacea de su obra. La polémica por su legado recién empieza.