El consumo masivo cayó en junio y crecen las dudas sobre la recuperación económica
El consumo masivo registró en junio una caída del 0,8â¯% interanual, lo que marcó un freno en la recuperación que se venía observando en los últimos meses. Así lo reveló un informe de la consultora Scentia, especializada en análisis de consumo, que además reportó una baja mensual del 1,3â¯% respecto de mayo.
El dato encendió señales de alerta: si bien en el primer semestre el acumulado se mantiene levemente positivo con un alza del 0,4â¯%, la tendencia muestra una desaceleración que genera incertidumbre sobre la posibilidad de sostener la mejora en el corto plazo.
Por canales de venta, supermercados de cadena y mayoristas fueron los más golpeados, ambos con una caída del 6,4â¯% interanual. En contraste, los autoservicios independientes crecieron 1,8â¯%, las farmacias subieron 5,6â¯% y el e-commerce mostró el mejor desempeño, con un avance del 14,6â¯% respecto a junio de 2024. Sin embargo, casi todos los canales sufrieron retrocesos frente al mes anterior, salvo las farmacias.
En cuanto a los rubros, la canasta de productos impulsivos lideró el crecimiento con un alza interanual del 9â¯%, seguida por limpieza del hogar (+2,1â¯%) y alimentación (+4,9â¯%). En cambio, las bebidas alcohólicas se desplomaron un 15,1â¯%, las sin alcohol cayeron 8,6â¯%, y el rubro higiene y cosmética bajó 4,7â¯%.
El informe advierte que, aunque la inflación muestra una tendencia a la baja en comparación con los primeros meses del año, el poder adquisitivo no se recupera al mismo ritmo. Los salarios siguen creciendo por debajo de la suba de precios, lo que impacta directamente en la capacidad de consumo.
Además, una parte de los consumidores se volcó hacia bienes durables y semidurables, como electrodomésticos o tecnología, aprovechando la estabilidad de precios en esos sectores. Este cambio de hábito también afectó las ventas de productos cotidianos en supermercados y mayoristas.
La caída de junio pone en pausa el optimismo sobre una recuperación sostenida del consumo interno. A eso se suman las nuevas presiones cambiarias, con el dólar en alza, que podrían trasladarse a precios y afectar aún más el poder de compra en los próximos meses.