Secta rusa en Bariloche: rechazaron la prisión domiciliaria del líder
El Juzgado Federal de Bariloche rechazó el pedido de prisión domiciliaria presentado por Konstantin Rudnev, líder de la llamada secta rusa desarticulada en marzo de este año. El imputado —detenido por una causa de trata de personas, explotación sexual y reducción a la servidumbre— continuará alojado en una cárcel de máxima seguridad.
Rudnev había solicitado cumplir la prisión en su domicilio argumentando problemas de salud, pero el juez Gustavo Zapata denegó el pedido tras el informe de los médicos penitenciarios, quienes aseguraron que el detenido no presenta enfermedades graves y que recibe atención médica adecuada dentro del penal.
La defensa del acusado apeló la decisión, y la Cámara Federal será la encargada de definir si sostiene o revierte la medida en los próximos días.
Una causa de trata internacional con ribetes sectarios
La investigación se inició en marzo pasado, luego de que una joven rusa de 22 años diera a luz en un hospital de Bariloche. Según la hipótesis judicial, el parto en Argentina fue parte de una estrategia para obtener la nacionalidad del bebé y así facilitar la residencia legal del grupo en el país, eludiendo un pedido de captura internacional contra Rudnev.
La causa involucra a otras 20 personas, todas bajo sospecha de integrar una organización criminal transnacional que captaba mujeres jóvenes en situación de vulnerabilidad para someterlas a explotación sexual y adoctrinamiento.
En los procedimientos se secuestraron dispositivos electrónicos, cuyos análisis se encuentran en curso y podrían aportar pruebas clave para la acusación.
Rudnev ya había sido condenado en Rusia
Konstantin Rudnev tiene antecedentes penales en su país: fue condenado en 2013 a 11 años de prisión en Siberia por violaciones y abusos cometidos contra integrantes de su secta conocida como Ashram Shambala. Allí, se presentaba como un “Dios extraterrestre” y exigía bienes materiales y servicios sexuales a sus seguidores.
En el expediente argentino, se investiga además un posible intento de falsificación de la partida de nacimiento del bebé para manipular su identidad.
La Fiscalía Federal de Bariloche cuenta con un plazo de un año para completar la investigación y definir si se eleva la causa a juicio.