Crédito o descuento: qué conviene más al comprar en cuotas
La finalización del programa Cuota Simple, que ofrecía cuotas subsidiadas en 3 y 6 pagos con tarjeta de crédito, dejó un vacío en las opciones de financiamiento al consumo. En este nuevo escenario, las promociones basadas en descuentos vuelven a ganar terreno, pero también aumentan las tasas de interés. ¿Qué conviene más? ¿Aprovechar un 30% de descuento con una tasa elevada, o mantener el precio original con una tasa baja?
Un informe de la consultora Focus Market, dirigido por el economista Damián Di Pace, analizó esta disyuntiva clave para el bolsillo de los consumidores. “Muchas veces, un descuento del 20% en efectivo puede ser más beneficioso que pagar en cuotas con una tasa promocional. Todo depende del Costo Financiero Total (CFT). Saber comparar opciones es clave para decidir con inteligencia”, afirmó Di Pace.
La nueva propuesta que reemplaza a Cuota Simple es el plan Cuotas MiPyME, impulsado por CAME y Payway. Aunque mantendrá el esquema en 3 y 6 pagos, aún no se conoce oficialmente la tasa de interés, que se anunció como “promocional”.
En este contexto, muchos comercios comenzaron a ofrecer descuentos directos del 20% al 30%, pero con tasas que superan el 150% de Tasa Efectiva Anual (TEA). Según las simulaciones del informe, este tipo de propuestas puede seguir siendo conveniente… pero solo en el corto plazo.
Por ejemplo, si un producto cuesta $150.000 y se aplica un descuento del 30% (bajando el precio a $105.000), incluso con una tasa elevada, el total a pagar en 3 cuotas puede resultar menor al valor original, aunque con un recargo por financiar.
Sin embargo, cuando se extiende a 6 cuotas o más, el peso de la tasa empieza a superar el beneficio del descuento, y el precio final puede igualar o superar el valor sin promoción. En esos casos, la baja tasa vuelve a ser más favorable.
Di Pace advierte que esta situación obliga a prestar atención a tres factores clave:
- Riesgo de desincronización: si la inflación baja y los ingresos no suben, las cuotas empiezan a pesar más.
- Error de expectativas: si los salarios no crecen como se espera, la deuda se vuelve impagable.
- Pérdida del subsidio inflacionario: en un contexto de menor inflación, financiar ya no es tan beneficioso como antes.
Los datos del Banco Central (BCRA) confirman una tendencia preocupante: en junio de 2025, la mora en tarjetas de crédito alcanzó el 3,7%, y en todo el crédito al consumo fue del 4,3%, reflejando un mayor nivel de estrés financiero en los hogares.
Conclusión: en épocas de desinflación, las cuotas dejan de licuarse con el tiempo. Por eso, una tasa baja es más segura y sostenible que cualquier descuento puntual, y permite planificar mejor sin sobreendeudarse.