Misterio en Coghlan: Creen que un joven fue secuestrado por una secta satánica en 1984
La Justicia de la Ciudad de Buenos Aires busca esclarecer qué ocurrió con Diego, un adolescente de 16 años desaparecido en 1984, cuyos restos fueron hallados en mayo de 2025 tras la caída de una medianera en una casa del barrio porteño de Coghlan. La hipótesis más fuerte apunta a una secta satánica.
El hallazgo estuvo a cargo del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), que identificó el cuerpo a partir del uniforme escolar y un reloj Casio aún reconocible entre los restos. Diego fue visto por última vez el 26 de julio de 1984 cuando salió rumbo a la casa de un amigo en Belgrano. Esa misma noche, su familia denunció la desaparición.
Una investigación estancada desde el inicio
En 1986, dos años después de su desaparición, el padre de Diego, Juan Benigno, denunció públicamente el abandono del caso por parte de la Policía. “Desde el primer momento lo caratularon como ‘fuga de hogar’”, relató en una entrevista con la revista ¡Esto!, publicada por Crónica. También recordó que los agentes minimizaron la denuncia con frases como “ya va a volver, se fue con una chica”.
La familia, sin embargo, siempre sospechó que Diego había sido secuestrado por una secta. Aquella hipótesis volvió a cobrar fuerza tras la identificación de los restos, lo que llevó a la reapertura del expediente.
La casa de las cosas extrañas
El lugar donde aparecieron los restos ya era conocido por otros hechos. La propiedad fue ocupada en distintas épocas por un geriátrico, una familia y, durante dos años, por el músico Gustavo Cerati. En mayo de este año, Marina Olmi —una de las últimas propietarias— relató en una entrevista con TN que en el terreno demolido “había una casilla de madera, cosas raras” y hasta “un árbol que se incendió solo”.
La medianera que se derrumbó separaba esa casa de otra vivienda, ocupada hace décadas por una anciana y sus hijos, quienes aún residen en el barrio. La Justicia intenta determinar si tuvieron alguna relación con el crimen.
Un caso que conmueve y reabre heridas
La identificación de Diego, tras más de 40 años, reavivó un caso que había quedado en el olvido. Hoy, la Justicia explora todas las hipótesis, incluida la posibilidad de que haya sido víctima de un ritual vinculado a prácticas satánicas.
La investigación sigue abierta y podría derivar en imputaciones si se confirma que hubo participación de terceros.