Neuquén
El modelo neuquino: equilibrio fiscal con desarrollo equitativo
El plan de austeridad impulsado por el gobierno de la provincia de Neuquén muestra resultados palpables en distintos frentes estratégicos para la sociedad. Lejos de limitarse a un discurso de equilibrio fiscal, la administración neuquina logró ordenar las cuentas públicas, sin resignar inversiones esenciales para el desarrollo y la calidad de vida de sus habitantes.
Eso es precisamente lo que la diferencia con Nación, que aplicó ajustes, pero al mismo tiempo fue contra Vialidad, contra el Garrahan y contra la educación pública de nivel superior.
De esta manera, el plan de austeridad neuquino se distingue de la política aplicada por el gobierno nacional, que en nombre del equilibrio fiscal se tradujo mayormente en un ajuste sin correlato en la mejora de los servicios esenciales.
Panorama semanal
Durante una semana en la que el gobierno nacional volvió a quedar en el centro de la polémica por el veto presidencial a la Ley de Financiamiento Universitario, Neuquén mostró una vez más el rumbo distinto que eligió transitar. Lejos de recortar por el recorte mismo, la administración provincial profundizó su compromiso con la educación superior, con inversiones que consolidan un modelo de desarrollo apoyado en pilares estratégicos.
El respaldo a la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) es un ejemplo concreto de esta decisión. La cesión de un inmueble en Andacollo para convertirlo en aulas y espacios de formación, junto con el acompañamiento a los Juegos Deportivos Inter facultades y la inauguración de nuevas sedes académicas en el interior, son muestras del vínculo virtuoso entre la universidad y el Estado neuquino. La educación superior se proyecta, así como columna vertebral del futuro provincial.
Ese compromiso también se extiende a un sistema de becas único en el país, el Gregorio Álvarez, que les entrega notebooks a los universitarios y acompaña a los estudiantes desde el jardín de infantes hasta la universidad, incluso cuando cursan en otras provincias. No se trata solo de apoyo económico: incluye seguimiento académico y asistencia personalizada para garantizar que los jóvenes logren culminar sus trayectorias educativas.
En paralelo, la salud pública se consolidó como otro eje de la política provincial. Mientras la Nación vetó el financiamiento a hospitales pediátricos y generó incertidumbre en instituciones emblemáticas como el Garrahan, Neuquén fortaleció sus centros asistenciales con más personal, insumos, medicamentos y equipamiento de alta complejidad. El mensaje es claro: el equilibrio fiscal puede lograrse sin resignar la atención de las áreas esenciales.
La provincia conectada
La obra vial constituye el tercer pilar de este modelo. En contraposición a la política nacional de ajuste que puso en jaque la continuidad de Vialidad Nacional, la provincia jerarquizó a Vialidad Provincial y la dotó de recursos para llevar adelante obras de construcción y repavimentación de rutas. Estas inversiones no son solo un aporte a la seguridad vial, sino también un motor para la producción, el turismo y la integración territorial.
Cabe recordar que este plan de austeridad con resultados comenzó con medidas concretas: reducción de la planta política, eliminación de jubilaciones de privilegio, depuración del Estado de empleados irregulares y renegociación de contratos de obra pública. Lejos de quedarse en el discurso del “ajuste”, el gobierno neuquino transformó la eficiencia administrativa en capacidad de inversión.
En definitiva, el contraste con la Nación es notorio. Mientras el gobierno central avanza con recortes que priorizan el equilibrio fiscal como fin en sí mismo, Neuquén demostró que la austeridad, aplicada con planificación, puede convertirse en un instrumento para potenciar el desarrollo. Rutas, salud y universidad no son gastos a recortar, sino inversiones que sostienen el presente y proyectan el futuro de toda la provincia.