"Hoy los argentinos se van a sentir más seguros", aseguró Patricia Bullrich al entregar equipamiento
La ministra de Seguridad Nacional encabezó una simulación de prácticas antidisturbios como parte de la presentación de un plan histórico de equipamiento destinado a las Fuerzas Federales. El proyecto se enmarca en la Doctrina de Seguridad y Orden, impulsada por el Gobierno Nacional con el respaldo del presidente Javier Milei.
“Con firmeza, decisión y gestión probada estamos llevando adelante acciones concretas que marcan un antes y un después: cero improvisación, cien por ciento compromiso con los argentinos”, destacó la ministra, agregando que cada inversión es un mensaje de firmeza frente a quienes amenazan la paz social.
Inversión histórica y modernización del equipamiento
El plan incluyó equipamiento inédito y refuerzos sustanciales en áreas donde las adquisiciones previas eran mínimas o inexistentes. Los principales ítems entregados son:
- 3.375 chalecos balísticos bajo ropa, un incremento de 22 veces respecto a la última compra (150 unidades en 2019).
- 4.050 escopetas calibre 12/70, multiplicando por 80 la compra de 2018 (50 unidades).
- 81 motocicletas de alta cilindrada, la primera adquisición histórica.
- 69 drones de última generación, incorporando tecnología no tripulada por primera vez.
- 13 vehículos de traslado de detenidos, homologados bajo estándares CNRT.
- Equipamiento táctico y de protección, renovado desde 2018.
En total, la inversión supera los USD 4,2 millones y ARS 8.800 millones, consolidando un reequipamiento que multiplica la capacidad operativa del Estado frente al delito.
Doctrina de Seguridad y Orden: tolerancia cero al delito
La iniciativa se enmarca en la Doctrina de Seguridad y Orden, que prioriza la presencia del Estado frente al crimen organizado. Según la ministra, “los argentinos se van a sentir más seguros porque las fuerzas federales contarán con equipamiento moderno y de última generación para protegerlos del desborde, el desorden y las organizaciones criminales”.
El plan refuerza la política de tolerancia cero al delito y marca un cambio significativo en la gestión de seguridad nacional, combinando infraestructura, tecnología y capacitación para optimizar la respuesta de las fuerzas federales.