Rosh Hashaná 2025: qué significa el Año Nuevo Judío y por qué se celebra del 22 al 24 de septiembre
El lunes 22 de septiembre comienza la celebración de Rosh Hashaná, el Año Nuevo Judío, que en 2025 marca el inicio del año 5786 en el calendario hebreo. Se trata de una de las festividades más importantes del judaísmo, caracterizada por la introspección, el balance personal y el deseo de un ciclo renovado.
A diferencia del calendario gregoriano, el calendario hebreo es lunisolar, por lo que la fecha de Rosh Hashaná varía cada año y suele ubicarse entre septiembre y octubre. En esta ocasión, los días de descanso religioso serán el martes 23 y el miércoles 24 de septiembre.
El significado de Rosh Hashaná
Rosh Hashaná recuerda la creación del mundo y marca un nuevo comienzo espiritual. El inicio formal se produce al salir la primera estrella del lunes 22, cuando comienzan las plegarias en sinagogas de todo el mundo.
Una de las tradiciones más significativas es el sonido del shofar, un instrumento milenario hecho con el cuerno de un animal kosher. Este toque llama a la reflexión y al autoanálisis, alentando a los creyentes a asumir compromisos de mejora personal y justicia (Teshuvá).
El saludo tradicional durante estas jornadas es “Shaná Tová Umetuká”, que significa “que tengas un año bueno y dulce”.
Costumbres y símbolos
Las familias suelen reunirse en cenas festivas en las que se consumen alimentos con fuerte carga simbólica:
- Manzana con miel: augura un año dulce.
- Jalá agulá: pan redondo que simboliza el ciclo de la vida.
- Encendido de velas y bendiciones: acompañadas de vino, como en otras festividades judías.
- Vestimenta blanca: como símbolo de pureza y renovación.
Camino hacia el Día del Perdón
Rosh Hashaná es también el inicio de los Yamim Noraim o “días terribles”, diez jornadas de introspección que culminan con el Yom Kipur (Día del Perdón). Este año, esa fecha comenzará al atardecer del 1° de octubre y será día no laborable el jueves 2 de octubre.
De este modo, el Año Nuevo Judío no solo representa una celebración espiritual y familiar, sino también un momento para renovar la fe, la esperanza y el compromiso de mejorar como personas.