2025-10-17

Se separaron y se organizaron: las hijas permanecen en el hogar, los padres van y vienen

En una localidad de la zona andina de Río Negro, una pareja que atravesaba su separación acordó alternarse en el uso de la vivienda familiar para que sus dos hijas conserven su espacio cotidiano. La medida, lograda en una mediación prejudicial, busca garantizar rutina, afecto y estabilidad sin conflictos ni mudanzas.

En la zona andina de Río Negro, una pareja que atravesaba su separación encontró una solución innovadora para proteger la rutina y el bienestar de sus dos hijas: alternarse en el uso de la vivienda familiar para que las niñas permanezcan en su hogar habitual, aunque los padres ya no convivan juntos.

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Acuerdo flexible y organizado

La decisión se alcanzó en una mediación prejudicial, donde ambos progenitores demostraron disposición al diálogo y priorizaron el interés de las niñas. Según lo acordado, una semana estará el padre con las hijas y la siguiente la madre, bajo el mismo techo pero sin convivencia directa. Cuando uno de los adultos ocupa la casa, el otro se retira temporalmente.

El esquema contempla flexibilidad para adaptarse a la realidad laboral y académica de cada progenitor, permitiendo ajustes de manera cordial y sin formalidades estrictas. La consigna central es mantener la rutina de las niñas y garantizarles estabilidad afectiva.

Vínculos familiares fortalecidos

Durante las semanas en que las niñas permanecen con el padre, la madre puede visitarlas y compartir tiempo junto a la familia extensa, reforzando así los lazos familiares y evitando rupturas bruscas en la convivencia, algo frecuente en separaciones recientes.

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Aspecto económico equilibrado

Cada progenitor se hace cargo de los gastos del hogar y alimentos durante el tiempo que las hijas estén bajo su cuidado. Además, el padre acordó aportar ropa, calzado y leña cuando sea necesario, contribuyendo a cubrir necesidades comunes.

El acuerdo, logrado en una sola audiencia en un centro de mediación del Poder Judicial de Río Negro, refleja la predisposición y el respeto de ambos progenitores. La separación, en este caso, se convirtió en una reorganización solidaria que busca proteger el bienestar y la estabilidad de las niñas.

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