Crisis de oficios tradicionales
Argentina se queda sin plomeros: envejecimiento del oficio, poca formación joven y riesgo para la construcción
En Argentina, los oficios viven una transformación silenciosa y preocupante. Según un estudio de Amanco Wavin, prácticamente no se registran plomeros jóvenes en actividad: el sector está envejecido, altamente masculinizado –con un 98 % de hombres– y cada vez con menos mano de obra disponible.
La paradoja es que, al mismo tiempo, aseguran que los futuros millonarios no serán programadores, sino quienes dominen oficios esenciales como la plomería, la electricidad o la construcción.
Datos de la investigación del cual participaron más de 200 plomeros.
El 98% son hombres.
Prácticamente, no existen plomeros entre los 18 y los 25 años. (20,9%)
La mayoría se encuentran entre los 46 y 55 años de edad (41%).
Un 84% eligió el trabajo por su vocación y un 15% por necesidad.
Un 60% realiza capacitaciones.
Un 66% considera que los tutoriales de YouTube no son competencia para la profesión.
Actualmente, el rango etario que registra una menor cantidad de plomeros es entre los 26 y 35 (13,4%).
Estas son algunas de las consecuencias de la situación actual de los oficios:
Brecha generacional y falta de relevo: Muchos oficios tradicionales están en riesgo de desaparecer porque los jóvenes no se están formando en ellos. Ese es el caso de los plomeros, como ya se mencionó, a los que se suman torneros, matriceros, relojeros y zapateros, entre otros.
Informalidad educativa: Hay muchos oficios que se aprenden de forma autodidacta, por herencia familiar o en talleres informales, sin certificación oficial, lo que limita las oportunidades de empleo formal.
Falta de valorización social: Los oficios manuales (como plomería, electricidad, albañilería, herrería) no siempre suelen ser valorados socialmente— hasta que se los necesita, claro. Esto lleva a que muchos jóvenes no los consideren una opción profesional válida, aunque tengan buena salida laboral.
Desarticulación entre educación y demanda laboral: Existen pocas escuelas técnicas actualizadas o con recursos adecuados para enseñanza y formación de oficios. Es importante resaltar que la formación técnica disponible no siempre está alineada con las necesidades reales del mercado laboral.
Precarización laboral: En muchos casos, los trabajadores de oficios no están formalizados: trabajan en negro, sin aportes, sin cobertura médica ni derechos laborales. A esto se suma la realidad de que la inestabilidad económica dificulta sostener microemprendimientos o PyMEs en el sector.
Demanda alta, oferta escasa y encarecimiento: La escasez de plomeros genera demoras; quienes tienen buena reputación están agendados con semanas o incluso meses de anticipación.
Falta de incentivos y apoyo estatal: No hay suficientes programas sostenidos de fomento al trabajo técnico u oficios. Las capacitaciones suelen ser muy puntuales.
Condiciones laborales y percepción del oficio: Aunque la plomería requiere de cierto esfuerzo físico y demanda horarios irregulares, alrededor del 70% de los plomeros consideran que están bien remunerados, sólo el 16â¯% cree lo contrario.
Falta de certificación: Uno de los problemas es la ausencia de regulación o matrícula nacional del oficio, lo que muchas veces genera disparidades en capacitación y calidad del servicio
Implicancias en los oficios: Los sectores vinculados a los oficios (construcción, doméstico, plomería, manufactura, cuentapropistas) comparten elevados niveles de informalidad. Esto impacta en: falta de aportes jubilatorios, cobertura médica y derechos legales. Esto incentiva una mayor vulnerabilidad económica, especialmente para jóvenes y mujeres.