Se cumplen 28 años del primer triple crimen de Cipolletti
El primer triple crimen de Cipolletti marcó para siempre la historia de la ciudad y del país. A 28 años de aquel domingo trágico, la herida sigue abierta y el pedido de justicia continúa vigente. El 9 de noviembre de 1997, Verónica Villar (22), María Emilia González (24) y su hermana Paula (17) salieron a caminar y nunca más volvieron a sus casas.
La desaparición y el hallazgo
Esa tarde, las jóvenes fueron vistas por última vez en la zona de Circunvalación y San Luis, entonces en los límites del casco urbano. Cuando cayó la noche, sus familias hicieron la denuncia en la Comisaría 79, pero la policía pidió esperar 48 horas. La desesperación llevó a que vecinos y allegados organizaran rastrillajes por su cuenta.
Dos días después, el 11 de noviembre de 1997, un vecino, Dante Caballero, encontró los cuerpos en el paraje Los Olivillos, con signos de ataduras, golpes y heridas de bala. El hallazgo conmocionó a toda la región y despertó una ola de reclamos por la falta de respuestas oficiales.
Una investigación llena de irregularidades
Desde el inicio, la causa estuvo plagada de errores, contradicciones y omisiones. Las familias denunciaron la pérdida de pruebas, la falta de peritajes y una instrucción judicial deficiente. Con el paso del tiempo surgieron distintas hipótesis sobre la participación de más personas, incluso vinculadas a fuerzas policiales o al poder político, pero ninguna logró sostenerse judicialmente.
El juicio y una condena que no cerró heridas
Años después, el caso llegó a juicio. El único condenado fue Claudio Kielmasz, sentenciado a prisión perpetua y actualmente detenido en la cárcel de Senillosa, en Neuquén. Sin embargo, jamás reconoció su participación ni reveló detalles sobre lo sucedido. El fallo judicial reconoció la posibilidad de otros implicados, pero sostuvo que no había pruebas suficientes para identificarlos.
Tres vidas truncadas y una ciudad marcada
Las jóvenes tenían sueños y proyectos. Verónica estudiaba Agronomía, María Emilia se formaba como maestra jardinera y planeaba estudiar Genética en Misiones, mientras que Paula cursaba el secundario y se interesaba por el turismo. María Emilia era madre de Agustina, que tenía apenas dos años al momento del crimen.
Una deuda de justicia que persiste
Para las familias y gran parte de la sociedad cipoleña, el triple femicidio sigue impune. Cada aniversario se convierte en un recordatorio de la negligencia institucional y la falta de respuestas. A pesar del paso del tiempo, el reclamo por memoria, verdad y justicia sigue siendo una bandera en Cipolletti y en toda la región.