Allanaron la casa del acosador de Cris Morena y hallaron fotos, mapas y pruebas de un plan obsesivo
La causa por acoso contra Cris Morena sumó un giro estremecedor este miércoles. En un allanamiento realizado en la vivienda del hombre imputado por hostigar a la reconocida productora, los investigadores encontraron elementos que confirman la existencia de un plan obsesivo y sostenido en el tiempo.
El operativo se llevó adelante cuando las autoridades se presentaron para colocarle la tobillera electrónica y notificarle la nueva medida judicial: una restricción perimetral de mil metros que le impide acercarse a la víctima.
Sin embargo, el procedimiento reveló mucho más de lo esperado.
Lo que encontraron en la casa: fotos recortadas, mapas y notas inquietantes
Según detalló el periodista Mauro Szeta en Lape Club Social Informativo, con información aportada por Carlos Salerno, la escena dentro del departamento dejó impactados a los investigadores. Entre los elementos secuestrados se encontraron:
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Anotaciones reiteradas con el nombre de Cris Morena
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Fotos de los ojos de la productora, recortadas y pegadas en la pared
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Mapas detallados de su oficina y de los lugares que frecuenta
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Instrucciones escritas sobre cómo y dónde buscarla
Imágenes difundidas en América mostraron parte del material recolectado, que refleja un nivel de obsesión alarmante.
Desde el programa señalaron que los hallazgos confirman la existencia de un plan sistemático de vigilancia y hostigamiento.
Un hostigamiento sostenido desde 2020
El acosador comenzó a seguir a la productora en 2020, cuando la abordó en una tienda. Luego esperó a que ella saliera de su oficina, se presentó en un estacionamiento y llegó incluso a tocar el timbre de su casa, incrementando el riesgo en cada episodio.
La Fiscalía Nº 10, a cargo de la investigación, quedó especialmente preocupada por el nivel de detalle de las pruebas y por el patrón obsesivo demostrado.
Medidas judiciales más estrictas tras la reincidencia
En 2022, la causa había concluido en una probation debido a la baja calificación penal del delito de hostigamiento. En ese momento, la Justicia consideró que el acusado no reincidiría. No fue así.
La repetición de los hechos y el hallazgo de nuevo material obligaron a la aplicación de medidas más contundentes: la restricción perimetral y la colocación de la tobillera.
El caso vuelve a exponer las limitaciones legales existentes para abordar situaciones de acoso persistente y la dificultad para proteger a las víctimas cuando el agresor mantiene una conducta planificada y sin señales de empatía.