Internacional
Arrancan en Ginebra las conversaciones por Ucrania en medio del rechazo europeo al plan de paz de EE.UU.
Las delegaciones de Estados Unidos, Ucrania y los países europeos comenzaron a llegar este domingo a Ginebra para continuar las negociaciones sobre la guerra en Ucrania, en medio de fuertes tensiones por el plan de paz estadounidense de 28 puntos, filtrado días atrás y duramente objetado en las principales capitales de Europa.
La misión estadounidense está encabezada por el secretario de Estado, Marco Rubio, y el enviado especial de Donald Trump, Steve Witkoff, quienes mantendrán reuniones con altos funcionarios ucranianos, entre ellos Andriy Yermak, jefe de gabinete del presidente Volodímir Zelenski. También participan representantes del E3 (Francia, Reino Unido y Alemania) y de la Unión Europea, con Bjoern Seibert y Pedro Lourtie como enviados principales.
El plan impulsado por Washington —presentado como resultado de un mes de trabajo entre EE.UU., Ucrania y Rusia— exige que Kiev ceda parte de su territorio y reduzca el tamaño de sus fuerzas armadas, condiciones que generaron un inmediato y amplio rechazo en Europa.
La UE aclaró en un comunicado que el documento es apenas un “borrador” y que debe someterse a un “trabajo adicional”, remarcando un principio central: “las fronteras no deben cambiarse por la fuerza”.
Crece la presión sobre Zelenski
Donald Trump afirmó que pretende que Ucrania acepte el plan antes de la próxima semana. Ante esto, Zelenski advirtió que el país atraviesa “uno de los momentos más difíciles de nuestra historia”.
Las tensiones se profundizaron cuando senadores estadounidenses críticos de la propuesta dijeron que Rubio les aseguró que el documento sería una “lista de deseos” rusa, algo que tanto el secretario de Estado como la Casa Blanca negaron más tarde.
Rubio defendió la iniciativa: “La propuesta es de autoría estadounidense. Es un marco sólido para las negociaciones, basado en aportes rusos y ucranianos”, escribió en X.
Las conversaciones continuarán en los próximos días, mientras Europa busca frenar lo que considera una imposición estadounidense y Ucrania enfrenta presiones crecientes para aceptar un acuerdo que podría redefinir el mapa y el equilibrio militar en la región.