2025-12-30

Ayuno intermitente y dietas de moda: qué dice la ciencia sobre sus beneficios y riesgos

El ayuno intermitente y las dietas de moda ganan popularidad en redes sociales, pero no todas cuentan con respaldo científico. Especialistas advierten que pueden implicar riesgos si no se realizan con seguimiento profesional.

El interés por el ayuno intermitente y por diversas dietas de moda creció de manera sostenida en los últimos años, impulsado en gran parte por su rápida viralización en redes sociales. Sin embargo, no todos los planes alimentarios son beneficiosos para la salud, y algunos pueden generar riesgos si se aplican sin evaluación médica previa.

“Si bien estas prácticas suelen asociarse a promesas de descenso rápido de peso, mejoras metabólicas o ‘desintoxicación’, no todas tienen un respaldo científico sólido”, explicó el Dr. Diego Picchio (MP 3016), médico cardiólogo e integrante del Comité de Salud Ambiental y Prevención Cardiovascular de la Federación Argentina de Cardiología (FAC).

En este contexto, desde la FAC difundieron una serie de recomendaciones destinadas a brindar información clara, confiable y basada en evidencia, con el objetivo de favorecer decisiones saludables en la población.

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Ayuno intermitente: de qué se trata

El ayuno intermitente comprende distintos esquemas que alternan períodos de alimentación con otros de restricción parcial o total de alimentos. Entre los formatos más conocidos se encuentran el 16/8, el 5:2, la restricción calórica en días alternos y el ayuno prolongado bajo supervisión médica.

Durante las primeras horas de ayuno, el organismo utiliza la glucosa disponible como fuente de energía. Luego, disminuyen los niveles de insulina y se incrementa el uso de grasas, activando procesos metabólicos que, según algunos estudios, pueden asociarse a:

  • Reducción moderada del peso corporal
  • Mejora de la sensibilidad a la insulina
  • Mayor utilización de grasas (lipólisis)
  • Disminución del estrés oxidativo y de ciertos mediadores inflamatorios

Picchio aclaró que, en personas con sobrepeso u obesidad, el ayuno intermitente logra una pérdida de peso similar a la de una dieta hipocalórica tradicional, sin demostrar superioridad cuando el descenso es equivalente. Algunos trabajos también describen mejoras leves en presión arterial, colesterol LDL y triglicéridos.

No obstante, el especialista advirtió sobre posibles riesgos, como hipoglucemias en personas con diabetes, aparición de conductas alimentarias desordenadas y descompensaciones en pacientes con enfermedades cardiovasculares no controladas. “No es una estrategia adecuada para todas las personas y debe evaluarse de manera individual”, subrayó.

Dietas de moda: promesas y advertencias

Entre las dietas más difundidas se encuentra la dieta cetogénica o keto, caracterizada por un alto consumo de grasas y una marcada reducción de carbohidratos. “Puede generar descenso de peso y mejoras en la glucosa a corto plazo, pero en personas predispuestas puede elevar el colesterol LDL, provocar cetosis excesiva y déficits de micronutrientes”, señaló Picchio, quien remarcó que solo debe aplicarse bajo control médico-nutricional estricto.

Otra tendencia son las llamadas dietas détox, que prometen eliminar toxinas mediante jugos o restricciones extremas. Al respecto, el cardiólogo fue contundente: “No existe evidencia científica que respalde estos beneficios. El organismo ya se desintoxica a través del hígado y los riñones”. Además, pueden provocar hipoglucemia, pérdida de masa muscular y desequilibrios hidroelectrolíticos, por lo que no son recomendadas por las sociedades científicas.

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También se destacan las dietas ultra hipocalóricas, que prometen descensos rápidos de peso. Si bien generan una baja inicial, los estudios muestran alto riesgo de efecto rebote, pérdida de masa muscular y complicaciones como arritmias, baja presión arterial y trastornos de la conducta alimentaria.

Por último, las dietas basadas en “superalimentos” atribuyen propiedades casi curativas a ciertos productos. “Ningún alimento por sí solo previene ni cura enfermedades. Los beneficios dependen del patrón alimentario en su conjunto”, recordó Picchio.

Enfoque cardiovascular

Desde la Federación Argentina de Cardiología remarcan que todo plan alimentario debe cumplir tres principios básicos: seguridad metabólica y cardiovascular, posibilidad de sostenerse en el tiempo y adecuación al contexto clínico de cada persona.

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“La evidencia más sólida en reducción del riesgo cardiovascular a largo plazo sigue respaldando a la dieta mediterránea, la dieta DASH y otros modelos basados en alimentos reales y poco procesados. Ninguna dieta de moda ha demostrado ser superior de forma sostenida”, concluyó Picchio.

En ese sentido, la FAC destaca que tanto el ayuno intermitente como algunas dietas de moda pueden resultar útiles en grupos específicos, pero no constituyen soluciones universales ni están exentas de riesgos. La clave continúa siendo la educación, la evaluación personalizada y el acompañamiento profesional, especialmente en personas con enfermedades crónicas o riesgo cardiovascular.

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