Bajan fuerte los choques fatales en las rutas de Río Negro: en ocho años se redujeron a menos de la mitad
Las rutas de Río Negro muestran una tendencia clara y sostenida a la baja en materia de siniestralidad vial. Según registros oficiales de la Agencia de Seguridad Vial, dependiente del Ministerio de Seguridad y Justicia, la cantidad de siniestros con víctimas fatales disminuyó de manera marcada en los últimos ocho años, aun durante momentos críticos como vacaciones, fines de semana largos y fiestas populares.
Los datos reflejan un cambio estructural y no un fenómeno aislado: entre 2017 y 2025, los choques fatales se redujeron a menos de la mitad, consolidando una de las caídas más significativas en la historia reciente de la provincia.
Una tendencia descendente que se sostiene desde 2017
Las estadísticas muestran una evolución clara. En 2017 se registraron 97 siniestros viales fatales, con 104 personas fallecidas. A partir de allí, la curva comenzó a descender con altibajos, pero siempre por debajo de los valores iniciales. En 2019 ya se contabilizaban 70 hechos fatales y 85 víctimas, mientras que en 2020, en un contexto de menor circulación, los números bajaron a 44 siniestros y 53 fallecidos.
Tras la pandemia y con el tránsito nuevamente en niveles altos, los registros no regresaron a los picos históricos. En 2023 se anotaron 68 siniestros fatales, pero desde entonces la baja volvió a profundizarse: 54 hechos en 2024 y apenas 45 en 2025, con 62 personas fallecidas.
Controles y prevención en los momentos de mayor circulación
El descenso se explica, en gran parte, por el refuerzo de operativos en épocas de alta circulación vehicular. Verano, vacaciones de invierno, fines de semana largos y celebraciones populares implican un fuerte movimiento en rutas nacionales y provinciales, especialmente en corredores turísticos.
Los controles se concentran en accesos a ciudades, rutas clave y tramos considerados de riesgo. Allí se fiscalizan velocidades, alcoholemia y documentación, pero también se detectan maniobras peligrosas antes de que deriven en tragedias. Muchas de las intervenciones alcanzan a familias que viajan con chicos, adultos mayores o jóvenes que recorren largas distancias, lo que potencia el impacto preventivo.
El rol clave de la Policía en rutas y zonas rurales
La presencia policial no se limita a la sanción. En los caminos que conectan el Alto Valle, la Región Sur, la cordillera y la costa atlántica, los efectivos asisten a conductores varados, ordenan el tránsito ante choques menores y advierten sobre condiciones climáticas adversas como hielo, viento intenso o baja visibilidad.
Durante la noche y la madrugada, franjas horarias donde históricamente se concentraron los siniestros más graves, esa presencia resulta decisiva para reducir riesgos y evitar consecuencias fatales.
Menos siniestros en tramos alejados y entre conductores jóvenes
La prevención también alcanzó zonas rurales y alejadas de los grandes centros urbanos, donde solían registrarse los impactos más violentos. Controles sorpresivos, señalización reforzada y patrullajes constantes permitieron reducir conductas de alto riesgo, en especial entre conductores jóvenes de entre 20 y 35 años, uno de los grupos más expuestos en rutas abiertas.
Conciencia vial y políticas públicas que muestran resultados
La baja de la siniestralidad vial en Río Negro aparece como una señal concreta de que el trabajo sostenido da resultados. Detrás de cada cifra hay planificación, controles, presencia estatal y una política pública que sostiene la prevención como eje central.
En las rutas rionegrinas, el cambio es visible. Y los datos oficiales lo confirman.