2026-01-25

Industriales alertan por la caída de la demanda interna y ajustan expectativas de empleo para 2026

Un informe del INDEC advierte que la debilidad del mercado interno sigue siendo el principal freno de la industria. El impacto ya se refleja en pedidos, producción y planes de contratación para el primer trimestre.

La industria manufacturera argentina atraviesa un escenario de demanda interna debilitada que comienza a trasladarse con mayor fuerza a las expectativas de empleo y uso de horas trabajadas. Así lo revela la Encuesta de Tendencia de Negocios del INDEC, correspondiente a diciembre de 2025, con proyecciones para el primer trimestre de 2026.

La demanda interna, el principal límite para producir

Según el relevamiento oficial, el 52,3% de las empresas industriales señaló a la insuficiencia de la demanda interna como el principal factor que restringe la producción. El dato implica un empeoramiento frente a la medición previa y consolida al consumo interno como el mayor condicionante del sector fabril.

Muy por detrás aparecen otros factores tradicionales: la competencia de productos importados fue mencionada por el 11,4% de las firmas, mientras que la demanda externa insuficiente y la incertidumbre económica rondaron el 6%. Los problemas financieros, la escasez de insumos y la falta de equipamiento tuvieron un peso marginal.

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Pedidos en baja y sin señales de recuperación

La debilidad del mercado interno también se refleja en la cartera de pedidos. En diciembre, el 54,1% de las empresas indicó que los pedidos de sus clientes estuvieron por debajo de lo normal, frente a un 42,4% que los consideró normales y apenas un 3,6% que los ubicó por encima.

El balance se mantiene negativo desde hace varios meses y no muestra señales de reversión. Para el período enero-marzo, casi tres de cada diez firmas anticipan una nueva caída de los pedidos internos, mientras que la mayoría espera estabilidad y solo una minoría proyecta mejoras.

Empleo y horas trabajadas: expectativas en terreno negativo

El impacto del menor consumo empieza a trasladarse al plano laboral. Para los próximos tres meses, el 15,1% de las empresas prevé reducir su dotación de personal, más de ocho de cada diez no esperan cambios y apenas el 3,8% anticipa incorporaciones. El balance de expectativas de empleo volvió a ser negativo.

Una dinámica similar se observa en las horas trabajadas: una de cada cinco empresas proyecta una reducción en la carga horaria del personal productivo, mientras que la mayoría espera estabilidad. El saldo negativo refuerza un escenario defensivo por parte del sector.

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Producción estable, pero sin impulso

En cuanto al volumen de producción, predominan las proyecciones de estabilidad, aunque el balance entre empresas que esperan subas y bajas continúa en terreno desfavorable. El informe refleja más cautela que optimismo, sin anticipar un derrumbe generalizado, pero tampoco un repunte claro.

Los stocks de productos terminados no aparecen como un problema: la mayoría de las firmas los considera adecuados, lo que sugiere que la restricción principal está en la falta de nuevos pedidos y no en la acumulación de inventarios.

Exportaciones, con un rol secundario

Las exportaciones industriales muestran un desempeño más débil que los stocks, con una proporción relevante de empresas que las ubica por debajo de lo normal. Sin embargo, el frente externo no desplaza a la demanda interna como el principal límite para la actividad.

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Un escenario de estabilidad frágil

En conjunto, los datos del INDEC confirman que la industria opera en una estabilidad frágil, sostenida más por la contención de costos y la prudencia empresaria que por un verdadero impulso de la actividad. Con un consumo que no reacciona, las decisiones de producción y empleo siguen condicionadas por un contexto de demanda débil y expectativas moderadas para el arranque de 2026.

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