2026-02-20

Se cerró una puerta, perdió un dedo y la Justicia ordenó aumentar la indemnización laboral

El accidente ocurrió en una biblioteca de una Escuela de Cadetes. Aunque la ART había reconocido el siniestro, un fallo judicial elevó el porcentaje de incapacidad tras nuevas pericias médicas y psicológicas.

La Justicia laboral ordenó incrementar la indemnización a una trabajadora que perdió la funcionalidad de un dedo luego de que una puerta se cerrara violentamente mientras cumplía tareas en la biblioteca de una Escuela de Cadetes. El caso reabrió el debate sobre la correcta evaluación de secuelas físicas y psíquicas en accidentes de trabajo.

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El accidente y la intervención inicial de la ART

El siniestro fue reconocido por la Aseguradora de Riesgos del Trabajo (ART), que brindó atención médica, cirugías y rehabilitación. El dedo mayor de la mano derecha —la mano hábil— sufrió una lesión severa que requirió colocación de clavos, con pérdida definitiva de su capacidad funcional.

En sede administrativa, la ART había determinado una incapacidad del 16,69%. La trabajadora cuestionó ese porcentaje al considerar que no reflejaba la totalidad de las secuelas y llevó el reclamo a la vía judicial.

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Pericias y recalificación de la incapacidad

Durante el proceso se produjeron pericias médica y psiquiátrica. La experta médica independiente diagnosticó una lesión del tendón flexor del dedo medio de la mano derecha, con secuelas permanentes en la mano hábil.

Al recalcular la incapacidad conforme a la doctrina vigente, el tribunal equiparó la limitación funcional al máximo previsto para la pérdida del dedo, tomando como referencia la amputación del dedo mayor a nivel de la articulación metacarpofalángica, establecida en 11%. A ese valor se sumaron factores de ponderación.

Impacto psicológico y aumento del resarcimiento

La pericia psiquiátrica acreditó incapacidad psíquica derivada del accidente. El fallo describió angustia, insomnio y aislamiento social posteriores a las intervenciones, elementos que fueron incorporados al cálculo final.

Con la integración de las secuelas físicas y psicológicas, el tribunal determinó un porcentaje mayor de incapacidad permanente, parcial y definitiva, lo que obliga a la ART a abonar una indemnización superior, con intereses calculados hasta la fecha de la sentencia.

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Un precedente sobre evaluación integral del daño

La decisión subraya la necesidad de evaluaciones integrales en accidentes laborales, considerando funcionalidad real, mano hábil y consecuencias psíquicas. El fallo marca un criterio relevante para futuros reclamos donde la incapacidad administrativa inicial no refleje el daño total sufrido por la persona trabajadora.

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