Trump confirmó que los ataques seguirán al menos un mes y aseguró que murieron 48 líderes del régimen iraní
La ofensiva militar de Estados Unidos e Israel contra Irán entró en una fase inédita. El presidente Donald Trump aseguró que los bombardeos iniciados el sábado dejaron al menos 48 altos dirigentes iraníes muertos y advirtió que las operaciones podrían extenderse durante “cuatro semanas o más”.
Según el mandatario, la campaña militar —denominada “Operación Furia Épica”— continuará de manera sostenida y sin pausas.
Trump confirmó la muerte de Ali Khamenei
Entre las víctimas, Trump confirmó la muerte del líder supremo iraní Ali Khamenei, quien gobernaba la República Islámica desde 1989. También aseguró que fueron abatidos el jefe de la Guardia Revolucionaria, Mohamad Pakpour, y el influyente dirigente Ali Shamkhani, asesor cercano al líder fallecido.
“Nadie puede creer el éxito que estamos teniendo”, afirmó Trump, al sostener que varios funcionarios involucrados en negociaciones nucleares “ya no están”.
Un ataque planificado durante meses
Investigaciones periodísticas de medios estadounidenses revelaron que la ofensiva no fue una reacción inmediata, sino una operación diseñada durante meses. Según esas reconstrucciones, los ataques contaron con apoyo logístico regional, pese a que públicamente algunos países impulsaban una salida diplomática.
De acuerdo con esas versiones, agencias de inteligencia siguieron durante largo tiempo los movimientos de Khamenei hasta identificar una reunión clave en Teherán, donde se produjo el ataque que terminó con su vida.
Transición de poder y nuevo liderazgo militar en Irán
Tras la muerte del líder supremo y sin un sucesor designado, las autoridades iraníes conformaron un gobierno transitorio integrado por el presidente Masoud Pezeshkian, el jefe del Poder Judicial Gholamhossein Mohseni Ejei y el clérigo Alireza Arifi.
En paralelo, Irán designó a Ahmad Vahidi como nuevo jefe de la Guardia Revolucionaria, mientras Ali Larijani comenzó a ganar peso en la interna política.
Golpes militares y destrucción naval
Trump aseguró que Estados Unidos destruyó y hundió nueve buques de guerra iraníes, además de eliminar el cuartel general de la Marina y el principal centro de comando de la Guardia Revolucionaria Islámica.
Desde Washington calificaron el ataque como un “golpe estratégico” que debilitó severamente la capacidad militar y de control del régimen iraní.
¿Diálogo o más guerra?
Pese a la dureza del operativo, Trump afirmó que el nuevo liderazgo iraní habría manifestado intención de dialogar. “Quieren hablar y yo acepté”, señaló, aunque evitó precisar fechas o condiciones.
Sin embargo, dejó en claro que las operaciones militares continuarán mientras lo considere necesario.
Amenazas de represalias y máxima tensión regional
Desde Teherán prometieron respuestas “contundentes” y elevaron el nivel de alerta en instalaciones estratégicas. Durante el fin de semana se registraron nuevos ataques cruzados contra bases estadounidenses en la región, lo que incrementa el riesgo de una escalada aún mayor.
El conflicto mantiene en vilo a Medio Oriente y a la comunidad internacional.