Tres campeonatos y después: el Club América entre el legado y la reconstrucción
Hay equipos que ganan. Y hay equipos que, en cierto período, cambian lo que significa ganar para todos los demás. El Club América entre diciembre de 2023 y diciembre de 2024 fue, sin discusión, uno de esos.
Tres títulos de Liga MX consecutivos, Apertura 2023, Clausura 2024 y Apertura 2024, sin antecedente en la era de torneos cortos del fútbol mexicano. Dieciséis estrellas en total, más que cualquier otro equipo en la historia del país. La hazaña tiene cifras, pero también tiene textura: fue un ciclo que no se construyó de golpe, sino partido a partido, con un técnico brasileño que llegó en 2022 sin demasiado ruido y en dos años redefinió lo que una institución centenaria puede lograr.
André Jardine no es un nombre que la afición americanista olvidará pronto. Su fútbol, compacto, intenso, capaz de mutar entre el 4-3-3 y estructuras más defensivas según el rival, convirtió al equipo en una máquina de gestión de partidos. Ganó un título con el América en promedio cada noventa días. Fue elegido mejor entrenador de Liga MX en 2023-24. Lideró un proyecto que sumó, además de los tres campeonatos de liga, un Campeón de Campeones, una Supercopa MX y una Campeones Cup. Aunque el Clausura 2026 arrancó con cifras que nadie esperaba, Jardine sigue al frente con contrato hasta 2027. El club confía en el proceso. Él lo sostiene.
Cada uno de los tres títulos tuvo su propio carácter. El Apertura 2023 fue el inicio, América venció a Tigres y demostró que el proyecto era más que una promesa. El Clausura 2024 llegó con autoridad de líder general, cerrando ante Cruz Azul con un penal de Henry Martín que confirmó que el equipo podía ganar con cualquier guion. El Apertura 2024 fue, en cierta forma, el más difícil: ya cargaban con dos títulos y la presión de convertirse en el primer tricampeón del formato corto. Lo lograron ante Monterrey, con un empate suficiente en el global.
Para quienes siguen de cerca al América también desde las apuestas deportivas, el código promocional bplay permite acceder a las promociones disponibles para esta temporada del fútbol mexicano.
El motor del ataque durante toda esa era fue Henry Martín. El delantero yucateco cerró 2024 con 23 goles en el año natural, el mejor registro de su carrera, fue el más efectivo de toda Liga MX, y se consolidó como el tercer máximo goleador en la historia del club. Capitán, referente, el que convierte los penales en las finales. El tipo al que el Estadio Azteca conoce de memoria.
La primera fractura del equipo vino desde afuera. En junio de 2024, Julián Quiñones aceptó una oferta del Al-Qadsiah saudita y dejó el América por alrededor de dieciséis millones de dólares, la venta más cara en la historia de un club mexicano hasta ese momento. El colombiano había sido bicampeón con las Águilas y era uno de los delanteros más verticales del campeonato. América absorbió la pérdida y ganó el Apertura 2024 igual; pero con el tiempo, esa salida marcó el comienzo del desarmado del plantel tricampeón.
El Clausura 2025 fue el momento de la verdad. El América llegó a la final con chances reales de hacer algo que ningún equipo había logrado en la era moderna: cuatro títulos consecutivos. Toluca lo detuvo con 2-0 en el global. Para el Diablo Rojo terminó una sequía de quince años sin título. Para el América, en cambio, terminó la mayor racha ganadora de su historia reciente. Jardine lo reconoció sin rodeos: el ciclo que había sostenido el tricampeonato llegó a su límite natural.
El Clausura 2026 lo confirmó de una manera más dura de lo esperado. Seis jornadas, tres goles marcados, décima posición en la tabla. Una sequía ofensiva inédita. El equipo que antes convertía cualquier situación en gol de repente no encontraba el arco. No era un problema táctico, al menos no exclusivamente. Era la ausencia de los intérpretes que hacían funcionar el sistema. Jardine habló de "nuevo ciclo" y fue directo: la base que sostuvo el tricampeonato ya no está disponible, retiros, ventas, salidas, y el plantel necesita tiempo para construir nuevas dinámicas con jugadores que todavía están encontrando su lugar dentro del esquema.
Entonces llegó la jornada siete y el Puebla recibió cuatro goles. El América ganó 4-0, escaló al séptimo lugar con once puntos, y algo empezó a cambiar en la percepción colectiva. No es el equipo del tricampeonato. Tampoco es el que no marcaba en seis partidos. Algo intermedio y aún sin forma definitiva comienza a tomar cuerpo en Coapa.
La historia del club está hecha de estos movimientos: el período de sequía entre 2018 y 2023, cinco años sin un título de liga, parecía no tener fin hasta que Jardine llegó y lo interrumpió en su primer torneo completo. Lo que viene después de las épocas doradas siempre parece vacío durante un tiempo. Luego, sin que nadie lo haya anunciado con suficiente claridad, aparece la siguiente versión.
Dieciséis títulos. El técnico que cambió el significado del club moderno. Y un Clausura 2026 que todavía no terminó de mostrar su cara.
El ciclo nuevo ya empezó. Jardine lo dice, y tiene razón. La pregunta no es si el América volverá a dominar, la institución siempre termina volviendo, sino en cuánto tiempo y con qué cara lo hará.