Opinión
El tiempo de los privilegios terminó
Los vientos de cambio no siempre se anuncian con estridencias, pero terminan marcando una época. En la provincia de Neuquén, ese punto de inflexión comenzó a delinearse con claridad desde diciembre de 2023, cuando se instaló una lógica distinta en la administración de lo público: una en la que ya no hay margen para los privilegios, ni zonas grises para justificar excesos.
Durante años, ciertas prácticas fueron toleradas -cuando no directamente avaladas- bajo la excusa de la costumbre o de un supuesto funcionamiento “natural” del Estado. Viáticos innecesarios, gastos superfluos, decisiones discrecionales y beneficios dirigidos eran parte de una estructura que pocos se animaban a cuestionar. Hoy, ese escenario ya no existe.
La causa que involucra al intendente de Plottier, Luis Bertolini, se inscribe de lleno en este nuevo tiempo. La decisión del Ministerio Público Fiscal de avanzar con la formulación de cargos por presuntos delitos como administración fraudulenta, negociaciones incompatibles con la función pública e incumplimiento de deberes no sólo tiene implicancias judiciales: también refleja un cambio cultural. El mensaje es claro: el que las hace, las paga.
Pero no se trata únicamente de perseguir irregularidades. El cambio de paradigma también se expresa en cómo se administran los recursos públicos. En este punto, la postura del Tribunal Superior de Justicia de Neuquén frente al Encuentro de Jueces Penales resulta ilustrativa. Hubo respaldo institucional, licencias y organización, pero no hubo financiamiento para gastos que hoy resultan difíciles de justificar.
Ese límite marca una diferencia sustancial con el pasado. Durante mucho tiempo, el financiamiento de hoteles, viáticos y cenas fue parte de una dinámica que nadie parecía discutir. Hoy, en cambio, esos gastos son observados bajo una lupa distinta, en un contexto donde la austeridad dejó de ser un discurso para convertirse en una práctica concreta.
La discusión, entonces, ya no pasa por si el Estado acompaña o no determinadas actividades, sino por cómo lo hace. Y en ese “cómo” es donde aparece el verdadero cambio: se acabaron los cheques en blanco y las erogaciones sin control. La administración pública ahora tiene una regla inquebrantable (que es respaldada por la sociedad): eficiencia, transparencia y responsabilidad.
Así, tanto en los tribunales como en la política, se consolida una idea que parecía postergada: la tolerancia cero no distingue nombres ni cargos. Le toque a quien le toque, el mensaje es el mismo. En Neuquén, los tiempos cambiaron. Y esta vez, todo indica que no hay marcha atrás.