2026-05-02

Radiografía del consumo en Argentina: más ahorro, menos fidelidad y auge del delivery

Un informe revela cómo cambiaron los hábitos de compra: consumidores más racionales, infieles a las marcas y volcados a comercios de cercanía. El fenómeno impacta en la economía y puede influir en el clima electoral.

El consumo en Argentina atraviesa una transformación profunda. Lejos de una recuperación plena, los especialistas detectan un cambio estructural en los hábitos de compra: consumidores más cautelosos con el gasto, menos fieles a las marcas y cada vez más inclinados a la comodidad.

Según relevamientos de consultoras como NielsenIQ y Scentia, el comportamiento actual se puede resumir en tres rasgos: “infiel, cómodo y cuidador del mango”.

Consumo en Argentina: crecimiento leve pero sin recuperación real

Los datos muestran algunas señales positivas, como un leve aumento en las ventas en autoservicios, almacenes y kioscos. Sin embargo, esa mejora contrasta con caídas en supermercados y mayoristas.

Aunque se registraron subas intermensuales —como el 6,1% en el canal moderno medido por Scentia—, los analistas coinciden en que no hay una expansión sólida del consumo. Las proyecciones más optimistas estiman un crecimiento cercano al 2% para todo 2026.

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Consumidor infiel: menos marcas líderes y más opciones económicas

Uno de los cambios más marcados es la pérdida de fidelidad a las marcas tradicionales. Los consumidores priorizan precio y conveniencia por sobre la lealtad.

Este fenómeno incluye tres niveles: cambio de canal (menos compras grandes en supermercados), sustitución de primeras marcas por alternativas más económicas y menor apego al origen del producto.

Incluso sectores de clase media alta comenzaron a optar por segundas marcas sin prejuicios, marcando un quiebre cultural en los hábitos de consumo.

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Compras de cercanía y fin del “stockeo” mensual

Otra tendencia clara es el abandono de las compras grandes. En su lugar, crece el consumo diario o de pocos días en comercios barriales.

Este comportamiento responde a ingresos más ajustados y a la necesidad de administrar el dinero con mayor precisión, especialmente entre trabajadores informales o quienes cobran de manera quincenal.

Auge del e-commerce y delivery: el factor comodidad

La digitalización también gana terreno. El comercio electrónico mostró un crecimiento interanual del 34% en marzo, impulsado por plataformas de última milla.

Aplicaciones como PedidosYa, Rappi y Uber Eats se consolidan como nuevos canales de consumo, donde los usuarios buscan promociones, rapidez y practicidad.

Menos “gustos” y consumo más racional

El llamado “efecto indulgencia” —gastos en productos no esenciales como snacks o chocolates— comienza a retraerse. El consumidor prioriza necesidades básicas y reduce compras impulsivas.

Este cambio refleja una etapa donde el consumo deja de ser aspiracional y pasa a ser más funcional, enfocado en cubrir lo esencial.

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Impacto social y posible influencia electoral

Especialistas advierten que estos cambios no son solo económicos, sino también sociales. Algunos sectores, especialmente de ingresos medios bajos, comienzan a adaptar su consumo a una lógica más restrictiva.

En ese contexto, el comportamiento del consumidor adquiere relevancia política. El nivel de consumo y la percepción económica suelen influir en el humor social y, en consecuencia, en las decisiones electorales.

La “anatomía” del consumidor argentino, en plena transformación, se convierte así en una variable clave para entender no solo el mercado, sino también el escenario económico y político del país.

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