Le cortaron una oreja, lo atacaron y lo abandonaron: Rocky sobrevivió al maltrato y hoy tiene una nueva familia
La historia de Rocky comenzó marcada por el dolor. El perro ingresó al área de Sanidad Animal de San Carlos de Bariloche víctima de un grave caso de maltrato animal, con importantes heridas físicas, signos de abandono y un profundo deterioro emocional producto de la violencia sufrida.
Tenía miedo, desconfianza y múltiples secuelas provocadas por el abandono y las agresiones. Entre las lesiones más impactantes, le habían mutilado una oreja y presentaba un estado general delicado que obligó a iniciar un tratamiento veterinario urgente.
Desde el primer momento, profesionales y trabajadores del área comenzaron un extenso proceso de recuperación que incluyó controles clínicos, tratamientos médicos, curaciones, estudios sanitarios, seguimiento diario y una cirugía de castración.
Según explicaron desde Sanidad Animal, el proceso no fue sencillo ni rápido. A lo largo de los meses, Rocky volvió a atravesar situaciones traumáticas, incluso un feroz ataque por parte de otros perros luego de haber sido trasladado a un espacio considerado inadecuado.
Ese nuevo episodio agravó nuevamente su estado físico y emocional. Sin embargo, el equipo retomó su recuperación con acompañamiento permanente, buscando no solo sanar sus heridas, sino también ayudarlo a recuperar la confianza en las personas.
Veterinarias, auxiliares, trabajadores municipales y voluntarias participaron activamente del cuidado diario del animal, sosteniendo durante meses una tarea silenciosa pero fundamental.
Con el tiempo, Rocky comenzó a mostrar señales de mejoría. Recuperó peso, modificó su comportamiento y volvió a relacionarse con las personas sin temor.
La noticia más esperada finalmente llegó hace pocos días: Rocky fue adoptado.
Adrián y su familia decidieron darle un hogar definitivo luego de conocer su historia y hoy el perro vive una realidad completamente distinta. Tiene un lugar seguro donde dormir, recibe afecto, juega y volvió a vivir lejos del miedo y la violencia.
Desde Sanidad Animal destacaron especialmente el compromiso de la familia adoptante y aprovecharon el caso para dejar un mensaje sobre la responsabilidad que implica cada rescate.
“Rescatar no es actuar impulsivamente ni buscar exposición. Rescatar implica compromiso, responsabilidad y priorizar siempre el bienestar animal”, señalaron.
La historia de Rocky se convirtió en un símbolo de recuperación, empatía y segundas oportunidades, pero también en un fuerte llamado de atención sobre las graves consecuencias del maltrato animal.