2026-05-25

Salud y desregulación

El Gobierno impulsa una reforma para flexibilizar la venta de medicamentos y reabre la polémica con farmacias

El Gobierno nacional avanza en un proyecto de ley para desregular la actividad farmacéutica y reactivar parte de las modificaciones que había intentado incorporar mediante el DNU 70, suspendidas por la Justicia en 2025.

La iniciativa, impulsada por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado que conduce Federico Sturzenegger, propone habilitar nuevas modalidades de expendio, delivery de medicamentos de venta libre y flexibilizar requisitos para la instalación y funcionamiento de farmacias.

Según un informe técnico elaborado por la cartera nacional, más de 4,7 millones de personas viven a más de cinco kilómetros de una farmacia, mientras que unas 790 mil deben recorrer más de 50 kilómetros para acceder a un punto de venta físico, una situación que -según el Ejecutivo- evidencia desigualdades estructurales en el acceso a medicamentos.

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Entre los principales cambios que analiza el Gobierno se encuentra la posibilidad de habilitar la venta online con entrega a domicilio, permitir que sociedades comerciales operen farmacias, flexibilizar la obligación de que cada local cuente con un farmacéutico matriculado de forma exclusiva y revisar las restricciones geográficas que hoy limitan la apertura de nuevos establecimientos.

Desde el oficialismo sostienen que estas medidas permitirían ampliar la cobertura territorial, reducir costos operativos y mejorar el acceso, especialmente para personas mayores, quienes viven solas o habitan zonas rurales alejadas.

Sin embargo, la propuesta ya genera fuerte rechazo entre las cámaras farmacéuticas y colegios profesionales.

Desde la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA) advirtieron que el medicamento “no puede ser tratado como un producto de consumo más” y remarcaron que la intervención del farmacéutico resulta indispensable para garantizar un uso seguro y racional, incluso en remedios de venta libre.

Además, alertaron que una flexibilización excesiva podría debilitar controles sanitarios, fomentar la automedicación y desplazar el rol profesional dentro del sistema de salud.

El proyecto todavía no fue enviado al Congreso, pero se anticipa una fuerte discusión parlamentaria entre quienes impulsan una mayor apertura del mercado y quienes defienden el actual esquema regulatorio como garantía de seguridad sanitaria.

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