2026-06-14

Historia neuquina

El sueño que no fue: Neuquén buscó convertirse en sede del Mundial de 1978

A comienzos de la década de 1970, el COPADE elaboró un estudio para que la capital provincial integrara las sedes de la Copa del Mundo. El proyecto contemplaba un estadio adaptado al paisaje de las bardas y el crecimiento estratégico de la región.

Mucho antes de consolidarse como uno de los principales polos energéticos del país, Neuquén ya imaginaba proyectos de gran envergadura. Uno de ellos fue la posibilidad de convertirse en sede del Mundial de Fútbol de 1978, una iniciativa impulsada a comienzos de la década de 1970 por el Consejo de Planificación y Acción para el Desarrollo (COPADE).

En 1971, mientras Argentina avanzaba en los preparativos para organizar la Copa del Mundo, el organismo provincial elaboró un estudio técnico destinado a evaluar las condiciones de la capital neuquina para albergar partidos del certamen.

El proyecto analizó 18 posibles emplazamientos en el norte y noroeste de la ciudad, en sectores que hoy forman parte de las bardas, la meseta y el área de Rincón de Emilio. La propuesta se destacaba por aprovechar las características naturales del terreno, utilizando los desniveles del paisaje como parte de las tribunas del futuro estadio.

La iniciativa no se limitaba a la construcción de un escenario deportivo. El estudio incluía un relevamiento integral de la infraestructura de la región del Comahue, con datos sobre población, red vial, conectividad aérea y recursos naturales disponibles para acompañar un evento de alcance internacional.

Entre los argumentos que respaldaban la candidatura se encontraba el desarrollo que experimentaba la región en aquellos años, marcado por grandes obras de infraestructura como la construcción de la represa de El Chocón, considerada un símbolo del crecimiento y la proyección económica del norte patagónico.

Aunque finalmente Neuquén no fue seleccionada como una de las sedes del Mundial 1978, el proyecto quedó como un antecedente del espíritu planificador que caracterizó a la provincia y de la visión estratégica de sus dirigentes para posicionar a la región en el escenario nacional.

Con el paso de los años, aquel estudio del COPADE se transformó en un documento histórico que refleja las aspiraciones de una ciudad en pleno desarrollo, que ya en los años setenta imaginaba un papel protagónico en los grandes acontecimientos del país y proyectaba su crecimiento a largo plazo.

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