Nació por el impulso de un grupo de madres y hoy lucha por cumplir el sueño de su sede propia
Hace 22 años, un grupo de madres de Centenario decidió transformar una necesidad en un proyecto de vida. Impulsadas por el deseo de brindar más oportunidades a sus hijos con discapacidad, dieron origen a la Asociación Civil Compromiso, una institución que con el paso del tiempo se convirtió en un espacio de contención, inclusión y desarrollo para decenas de familias.
La entidad celebró recientemente un nuevo aniversario y lo hizo con la misma convicción que marcó sus inicios: trabajar para mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad y generar herramientas que favorezcan su autonomía e integración social.
A lo largo de más de dos décadas, la organización fue creciendo gracias al esfuerzo de familias, colaboradores y vecinos que acompañaron cada paso de este proyecto nacido desde el amor y el compromiso.
Un espacio construido con esfuerzo y dedicación
Entre las actividades que desarrolla la institución, una de las más destacadas es el taller de panificación. Allí, los propios jóvenes participan en la elaboración de distintos productos que luego son comercializados para contribuir al sostenimiento de la asociación.
La propuesta no solo representa una fuente de ingresos para la entidad, sino también una valiosa herramienta de aprendizaje, inclusión laboral y desarrollo personal para quienes forman parte del taller.
Con el paso de los años, la demanda de actividades y la incorporación de nuevos participantes hicieron que el lugar donde actualmente funcionan quedara chico para las necesidades de la institución.
El sueño de la sede propia
Actualmente, la Asociación Civil Compromiso alquila el espacio donde desarrolla sus actividades. Sin embargo, desde hace tiempo trabaja en un proyecto que podría marcar un antes y un después en su historia: la construcción de una sede propia.
La organización cuenta con un terreno que le fue otorgado años atrás y que está destinado a convertirse en el futuro hogar de la institución. No obstante, concretar esa obra requiere recursos económicos y acompañamiento para poder avanzar.
Las familias que integran la asociación reconocen que el desafío es grande, pero aseguran que no bajarán los brazos. Con la misma perseverancia que permitió sostener el proyecto durante más de dos décadas, continúan gestionando ayudas y golpeando puertas para acercarse al objetivo.
Detrás de cada actividad, cada taller y cada iniciativa existe una historia de esfuerzo colectivo. La Asociación Civil Compromiso nació por el impulso de madres que soñaban con un futuro mejor para sus hijos y hoy mantiene intacta esa misión.