Tramas que cuidan: Estar con pantalla de por medio
(*) En muchas familias, los adultos son quienes están pidiendo a niños y adolescentes que “dejen el celular”, que “miren”, que “escuchen”, que “estén presentes”. Pero, ¿qué pasa si invertimos la pregunta? ¿Qué sucede cuando quienes sostienen, orientan y acompañan también están ausentes, absorbidos por una pantalla?
No se trata de demonizar la tecnología, sino de interrogar un hábito que, poco a poco, se naturaliza: adultos que responden mensajes mientras sus hijos hablan; miradas que se interrumpen por una notificación; presencias fragmentadas.
El filósofo Byung-Chul Han advierte que vivimos en una época marcada por la dispersión y la hiperconectividad, donde la atención se debilita y los vínculos se vuelven más superficiales. En ese contexto, la escucha profunda, esa que requiere tiempo, silencio y disponibilidad, se vuelve cada vez más difícil.
En una línea similar de pensamiento, la psicóloga Sherry Turkle sostiene que la tecnología no sólo cambia lo que hacemos, sino también quiénes somos y cómo nos relacionamos. En sus investigaciones, señala que hemos aprendido a estar “solos juntos”: compartiendo espacios físicos, pero emocionalmente distantes, cada uno absorbido en su dispositivo esperando cada vez más de la tecnología y cada vez menos de las personas que nos rodean.
¿Qué pasa entonces con el rol adulto cuando la atención está constantemente dividida? ¿Cómo se construye autoridad, cuidado y referencia si la presencia es intermitente?
La pedagogía y la psicología del desarrollo coinciden en algo clave: no alcanza con estar, hay que estar disponibles. La calidad del vínculo no se mide sólo en el tiempo compartido, sino en la posibilidad de ofrecer una presencia atenta, una escucha sin apuro, una mirada que reconoce.
Lucía Fainboim, especialista en ciudadanía digital, propone algunas preguntas que nos sacunden y nos invitan a repensar en torno al poder de las pantallas en la vida cotidiana:
¿Vamos a dar esta batalla por perdida tan fácilmente?
¿Vamos a naturalizar que haya niñeces y adolescencias que no jueguen?
¿Vamos a entregar la capacidad de simbolizar, de fantasear?
¿Vamos a ceder el tiempo de crianza a las pantallas?
No es casual que muchas veces se les pida a niños y adolescentes que regulen un uso que los propios adultos no logran revisar. Y en ese desfasaje lo que suele perderse es la coherencia. Es sabido que educar no es sólo decir, es también hacer visible en la práctica lo que elegimos construir junto al otro.
En lugar de preguntarnos cuánto usan el celular las adolescencias, podríamos empezar por cuestionarnos cuánto lo usamos los adultos en momentos donde se nos necesita disponibles.
¿Y si probamos, aunque sea por un rato, dejar el celular a un lado? ¿Qué aparece en ese vacío? ¿Qué conversaciones se habilitan? ¿Qué incomodidades emergen?
Es muy posible que, en ese pequeño gesto, empiece a tejerse algo distinto, porque cuidar también es eso: ofrecer presencia. Y la presencia, cuando es genuina, no admite notificaciones.
Ante cualquier emergencia, hay una línea gratuita y confidencial de Salud Mental disponible las 24 horas: 299 535 8191 (llamadas y mensajes). Para urgencias, el número de emergencias es el 107.
El servicio de salud mental funciona de manera descentralizada en los centros de salud de San Martin de los Andes. Los días y horarios habilitados para consulta espontánea son los siguientes:
- Chacra 30 (Los Lagos, al lado de la delegación municipal): martes y jueves desde las 8.30 hs. Tel.: (2972) 411 188 — WP: 2972 405 852 (solo mensaje)
- Tiro Federal (Tte. Cnel. Pérez y Weber): lunes de 13.30 a 15.30 hs. Tel.: (2972) 428 145 — WP: 299 606 7656 (solo mensaje)
- Vega Maipú (Hugo Berbel entre Gregorio Álvarez y Berta Koessler): lunes de 13 a 15.30 hs. Tel.: (2972) 413 856 — WP: 294 4418058 (solo mensaje)
- Arenal (Los Cerezos y Piñones): miércoles de 11 a 15.30 hs. Tel.: (2972) 426 011 — WP: 2972 543816 (solo mensaje)
- Hospital Ramón Carrillo: atención a demanda espontánea, guardia las 24 horas.