Básquet argentino
Murió Horacio Muratore, referente histórico del básquet argentino
El básquet argentino está de luto por la muerte de Horacio Muratore, uno de los dirigentes más influyentes de la historia de este deporte en el país y una figura institucional estrechamente vinculada a la etapa más exitosa de la Selección Argentina.
El dirigente tucumano falleció a los 74 años, según informaron distintos medios nacionales. Su muerte generó pesar en el ambiente deportivo y puso nuevamente en primer plano una trayectoria de más de cuatro décadas dedicada a la gestión del básquet.
Muratore no fue solamente un dirigente de extensa carrera. Su nombre quedó asociado a un período histórico para el seleccionado argentino, marcado por la consolidación de la Generación Dorada y por resultados que modificaron para siempre el lugar del básquet nacional en el escenario internacional.
Durante aquellos años llegaron el subcampeonato mundial de Indianápolis 2002, la histórica medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 y el bronce olímpico en Beijing 2008.
De jugador a dirigente
Nacido en San Miguel de Tucumán en noviembre de 1951, Muratore tuvo sus primeros vínculos con el básquet desde el propio parquet. Fue jugador de Tucumán BB, institución que años más tarde también presidió y que se convirtió en uno de los puntos de partida de su extensa carrera dirigencial.
Al mismo tiempo desarrolló una formación profesional. Se recibió de contador público en la Universidad Nacional de Tucumán, institución en la que también ocupó diferentes funciones.
Esa combinación entre formación, gestión institucional y conocimiento del deporte le permitió construir una carrera que comenzó en el ámbito tucumano y rápidamente adquirió dimensión nacional e internacional.
Entre 1983 y 1992 presidió la Federación Tucumana de Básquetbol. En 1992 asumió la conducción de la entonces Confederación Argentina de Básquetbol, cargo que mantuvo hasta 2008.
Fueron 16 años al frente de la estructura dirigencial del básquet argentino, justamente durante el período en el que comenzó a consolidarse una de las generaciones de jugadores más importantes de la historia del deporte nacional.
El dirigente de la Generación Dorada
Hablar de Muratore implica necesariamente hablar de la Generación Dorada. Durante los años en los que estuvo al frente de la conducción nacional, la Selección Argentina construyó una identidad que la llevó a competir de igual a igual con las principales potencias del mundo.
En esa camada aparecieron jugadores que terminaron convirtiéndose en referentes internacionales, entre ellos Emanuel Ginóbili, Luis Scola, Andrés Nocioni, Fabricio Oberto y Juan Ignacio “Pepe” Sánchez.
Los resultados marcaron una época. Argentina obtuvo la medalla de plata en el Mundial de Indianápolis 2002, alcanzó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 y volvió a subir al podio olímpico cuatro años después, con el bronce en Beijing 2008.
El título conseguido en Atenas tuvo además un valor histórico particular: Argentina se convirtió en el primer seleccionado que no fuera Estados Unidos en ganar el oro olímpico desde la incorporación de jugadores profesionales de la NBA al torneo.
La Generación Dorada no se limitó a acumular medallas. Instaló al básquet argentino en la elite mundial y construyó una identidad reconocida por el talento, el juego colectivo, la competitividad y el sentido de pertenencia.
En ese proceso, Muratore ocupó un lugar central desde la dirigencia, acompañando desde la gestión el crecimiento de una camada que marcó un antes y un después para el deporte argentino.
Una carrera que trascendió al país
La trayectoria de Muratore tampoco quedó limitada a la conducción del básquet argentino. Su influencia se extendió por toda Sudamérica y posteriormente alcanzó el máximo nivel internacional.
Entre 1993 y 2006 presidió la Confederación Sudamericana de Básquet. También ocupó diferentes cargos en FIBA Américas, organismo del que fue vicepresidente y posteriormente presidente entre 2009 y 2014.
Ese recorrido lo llevó finalmente a la máxima conducción mundial.
En 2014, Muratore fue elegido presidente de la Federación Internacional de Básquetbol, FIBA, y se convirtió en el primer argentino en conducir el máximo organismo internacional de este deporte.
Permaneció en el cargo hasta 2019. Una vez finalizado su mandato, continuó vinculado a la organización como presidente de la Fundación FIBA y presidente honorario.
Su carrera quedó así asociada a distintos niveles de la estructura del básquet: desde su formación como jugador en Tucumán y la conducción de instituciones locales, hasta la presidencia de la organización que rige este deporte a nivel mundial.
La muerte de Muratore cierra una extensa etapa de la dirigencia del básquet argentino. Su legado quedó ligado especialmente a los años en que la Selección alcanzó los mayores logros de su historia y la Generación Dorada convirtió al básquet nacional en una referencia mundial.