2026-07-30

Cada vez más jubilados recurren al endeudamiento y crece la preocupación por los atrasos en los pagos

Un informe reveló que la morosidad entre jubilados llegó al 11,4% en mayo y afecta a más de 450 mil adultos mayores en Argentina.

La cantidad de jubilados con deudas atrasadas o impagas se triplicó en apenas un año y ya alcanza a más de 450 mil personas en Argentina. Según un informe elaborado por Provincia Microcréditos, basado en datos del Centro de Deudores del Banco Central, en mayo el 11,4% de los adultos mayores tenía algún compromiso financiero en situación irregular.

El dato refleja un fuerte deterioro de la situación económica de los jubilados, en un contexto marcado por la pérdida del poder adquisitivo, el aumento del costo de vida y una mayor dependencia del crédito para afrontar gastos cotidianos.

Hace un año, en mayo de 2025, la proporción de jubilados con problemas para cumplir sus obligaciones financieras era del 4,1%. El salto registrado durante los últimos meses encendió una señal de alerta sobre la fragilidad económica de uno de los sectores más afectados por la inflación.

El avance del endeudamiento entre los adultos mayores

El informe de Provincia Microcréditos señala que el 44,6% de los jubilados cuenta actualmente con algún tipo de deuda, ya sea mediante créditos personales, préstamos, tarjetas de crédito u otras obligaciones pendientes de pago.

La expansión del endeudamiento comenzó a acelerarse durante la segunda mitad de 2025 y llevó los niveles actuales por encima de los registrados antes de ese período.

A nivel general, la irregularidad crediticia también mostró un crecimiento. En mayo, la morosidad alcanzó al 12,8% del total de los segmentos sociales analizados, mientras que en la provincia de Buenos Aires llegó al 18,6%, una cifra todavía más elevada.

“La combinación de mayores niveles de deuda con una creciente incapacidad para afrontar los pagos configura un escenario de fragilidad financiera cada vez más pronunciado para los adultos mayores”, indicó el informe.

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La pérdida del poder adquisitivo como principal explicación

Entre las principales causas del aumento de los atrasos aparece la caída del poder de compra de los haberes previsionales. Muchos jubilados comenzaron a utilizar préstamos y tarjetas para cubrir gastos básicos, una situación que luego dificultó el cumplimiento de las cuotas.

El Gobierno anunció recientemente un nuevo incremento para las jubilaciones, aunque el bono extraordinario de $70.000 permanece congelado desde diciembre de 2024. Según el análisis citado, incluso con los refuerzos compensatorios, la jubilación mínima acumuló una pérdida real del 19% frente al nivel de noviembre de 2023.

El deterioro también se refleja en una mirada de más largo plazo: desde 2018, los haberes mínimos perdieron alrededor del 30% de su poder adquisitivo real, de acuerdo con la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC).

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Un escenario de mayor presión financiera

El crecimiento de la morosidad muestra un cambio en los hábitos financieros de los adultos mayores, que en muchos casos pasaron de utilizar el crédito como una herramienta puntual a depender de él para sostener sus gastos mensuales.

La combinación entre ingresos que no logran recuperar completamente el ritmo de los precios y mayores compromisos financieros plantea un desafío para los próximos meses, especialmente para quienes cuentan con menores ingresos y menos margen para afrontar nuevas obligaciones.

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