Un terreno abandonado generó daños en una vivienda y la Justicia ordenó una indemnización
El propietario de un terreno en Plottier deberá indemnizar a una vecina por los daños que árboles, ramas y raíces de su lote provocaron en una vivienda y en el cerco divisorio entre ambas propiedades.
La Justicia consideró que la falta de mantenimiento del predio durante un período prolongado permitió que los problemas se agravaran y generaran perjuicios que excedieron las molestias habituales entre vecinos.
Según la demanda, el terreno permaneció sin tareas de limpieza, poda ni conservación, lo que provocó que ramas y árboles cayeran sobre la propiedad lindera durante jornadas de viento, afectando sectores de la vivienda y el alambrado perimetral.
Reclamos y un terreno sin mantenimiento
Durante el proceso judicial, la vecina sostuvo que había realizado reclamos para que se solucionara la situación, pero que el problema continuó sin una respuesta efectiva.
Los testimonios incorporados al expediente describieron el lote como un espacio abandonado, con árboles de gran altura, troncos de importante tamaño, maleza y residuos acumulados. Una de las testigos incluso lo definió como “un bosque gigante” al referirse al estado del terreno.
Las declaraciones también señalaron que, durante los temporales de viento, la familia adoptaba medidas preventivas por temor a nuevas caídas de ramas. Entre ellas, trasladar a su hija de habitación y mover vehículos para evitar posibles daños.
Además, las testigos mencionaron la aparición de animales y alimañas vinculadas a la falta de mantenimiento del lugar.
La Justicia responsabilizó al dueño del lote
La pericia realizada en el marco de la causa determinó que no existían daños estructurales en la vivienda, aunque sí detectó microfisuras que podrían estar relacionadas con vibraciones generadas por la caída de ramas sobre el techo.
También se comprobó que las raíces de los árboles habían afectado el cerco divisorio al entrelazarse con la malla y contribuir a su deterioro.
El propietario del terreno había reconocido que el lote era suyo y que lindaba con la vivienda, aunque negó que los árboles tuvieran las dimensiones necesarias para ocasionar los daños denunciados y rechazó que existiera acumulación de residuos.
Sin embargo, la jueza María Eliana Reynals consideró que quedó acreditado que los perjuicios tenían origen en el predio vecino y que superaban las molestias normales que deben tolerarse en una convivencia entre propietarios.
La sentencia destacó que la falta de poda, limpieza y mantenimiento permitió que el riesgo continuara durante el tiempo y que el responsable del inmueble debía haber previsto las consecuencias de conservar árboles de gran porte sin los cuidados necesarios.