2026-08-11

Más de un millón de personas perdieron la cobertura de las obras sociales desde 2023

La caída del empleo registrado y el fuerte aumento de las prepagas modificaron el mapa de la salud en Argentina. Más de 1,2 millones de personas quedaron sin cobertura privada y creció la dependencia del sistema público.

La caída del empleo registrado y el fuerte aumento de las prepagas modificaron el mapa de la cobertura sanitaria. Más de un millón de personas dejaron las obras sociales nacionales desde noviembre de 2023.

Las obras sociales nacionales perdieron 1.028.412 beneficiarios desde noviembre de 2023, en un proceso que se produjo en paralelo con la caída del empleo registrado y el fuerte aumento del costo de las coberturas privadas.

Los datos, relevados por el Instituto Argentina Grande (IAG) a partir de información de la Superintendencia de Servicios de Salud, muestran un retroceso generalizado entre las principales obras sociales vinculadas a distintas actividades laborales.

El impacto no se limita al sistema de seguridad social. Durante el primer trimestre de 2026 también aumentó la cantidad de personas que no contaban con obra social, prepaga ni mutual y que, por lo tanto, quedaron vinculadas exclusivamente al sistema público de salud.

Entre las principales obras sociales analizadas, hubo una excepción marcada: OSDEPYM, vinculada a los monotributistas, incrementó fuertemente su cantidad de afiliados durante el período.

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La caída de afiliados en las principales obras sociales

OSECAC, que brinda cobertura a trabajadores de Comercio, registró una reducción del 20,2% en la cantidad de beneficiarios desde noviembre de 2023.

En el caso de OSPRERA, correspondiente a los trabajadores rurales, la caída alcanzó el 15,9%, mientras que OSPCN, vinculada a empleados estatales, perdió el 19,1% de sus beneficiarios.

El retroceso también alcanzó a OSPeCon, relacionada con los trabajadores de la construcción, que registró una disminución del 25,4%. OSPe, correspondiente a los trabajadores petroleros, tuvo una baja del 5,1%.

La evolución de estas coberturas guarda relación, en varios casos, con el comportamiento del empleo registrado en esos sectores. La construcción perdió 60.646 puestos de trabajo desde noviembre de 2023 hasta abril de 2026, una caída del 13,8%.

Comercio, por su parte, registró una reducción de 9.413 empleos, equivalente al 0,8%, mientras que el sector petrolero perdió 8.282 puestos, un 8,8%. Entre los trabajadores estatales, la reducción fue de 73.052 empleos, equivalente al 2,1%.

En total, durante el período analizado se perdieron más de 235.000 empleos privados registrados, además de otros 73.000 puestos públicos. La pérdida de un puesto laboral formal también puede afectar la cobertura sanitaria del grupo familiar asociado al trabajador.

La principal excepción fue OSDEPYM. La obra social de los monotributistas aumentó un 154% su cantidad de afiliados, mientras que el universo de inscriptos en el régimen de monotributo creció un 7,4%.

Más personas dependen del sistema público

La pérdida de beneficiarios de las obras sociales se combina con otro fenómeno: el aumento de las personas que no cuentan con ningún tipo de cobertura privada.

Según los datos de la Encuesta Permanente de Hogares, en el cuarto trimestre de 2023 había 9.428.131 personas sin prepaga, obra social ni mutual. Para el primer trimestre de 2026, esa cifra había aumentado hasta 10.674.416.

El incremento fue de 1.246.285 personas y llevó la proporción de habitantes sin cobertura privada del 32% al 35,6%.

El cambio implica una mayor demanda potencial sobre hospitales y centros de salud públicos, que deben absorber a una población cada vez más amplia que dejó de contar con cobertura de obra social, prepaga o mutual.

El fenómeno también se observa con mayor intensidad entre los jóvenes. Entre las personas de 15 a 29 años, el 49,9% no contaba con obra social, prepaga ni mutual y dependía exclusivamente del sistema público de salud.

En ese grupo etario se registraron 438.790 jóvenes más en esa situación respecto del cuarto trimestre de 2023, lo que representa un crecimiento del 15,3%.

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El impacto del costo de las prepagas

A la pérdida de empleo formal se suma otro factor que modificó el acceso a la cobertura privada: el incremento del costo de las empresas de medicina prepaga.

Según los datos relevados, las cuotas de las prepagas aumentaron un 460% durante el período analizado, mientras que la inflación acumulada fue del 320%.

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La diferencia entre ambos incrementos deterioró la capacidad de muchas familias para sostener una cobertura privada, en un contexto en el que también se redujo el número de trabajadores registrados.

El resultado es un escenario de mayor presión sobre el sistema público de salud: menos personas vinculadas a las obras sociales nacionales, un universo creciente sin cobertura privada y una mayor cantidad de jóvenes que dependen exclusivamente de hospitales y centros públicos.

Los datos muestran así un cambio significativo en la estructura de cobertura sanitaria del país desde fines de 2023, con el empleo registrado y el costo de las coberturas privadas como dos de los factores centrales detrás de esa transformación.

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