Ni los 60 ni los 70: a qué edad comienza la vejez, según la OMS
La llegada de la vejez no está determinada únicamente por cumplir una determinada cantidad de años. El estado de salud, las capacidades físicas y mentales, el entorno y hasta la percepción personal pueden modificar la manera en que cada persona atraviesa el envejecimiento.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el envejecimiento como un proceso asociado a la acumulación de daños moleculares y celulares que, con el tiempo, puede reducir las capacidades físicas y mentales y aumentar el riesgo de enfermedades.
A qué edad comienza la vejez según la OMS
De acuerdo con el criterio mencionado en el informe, la vejez comenzaría alrededor de los 74 años y se extendería aproximadamente hasta los 90, cuando se inicia una etapa posterior.
Sin embargo, esta referencia no significa que todas las personas ingresen a la vejez exactamente a esa edad. El envejecimiento es un proceso diferente para cada individuo y está condicionado por factores como el estado de salud, los hábitos, el acceso a la atención médica y las condiciones de vida.
Un estudio de Stanford propone otra edad
Una investigación de la Facultad de Medicina de Stanford analizó las proteínas presentes en la sangre de más de 4.000 personas y planteó una clasificación diferente.
Según ese estudio, la adultez se extendería entre los 34 y los 60 años, mientras que entre los 60 y los 78 años se ubicaría una etapa denominada madurez tardía.
La vejez comenzaría, bajo este criterio, a partir de los 78 años.
Las diferencias entre ambas referencias muestran que no existe una edad universal que marque de manera exacta el comienzo de la vejez.
Qué se puede hacer para retrasar la dependencia
Más allá de la edad cronológica, los especialistas ponen el foco en conservar la autonomía y las capacidades físicas durante el mayor tiempo posible.
Entre las principales recomendaciones aparecen la actividad física regular, el control de enfermedades crónicas, una alimentación adecuada y el mantenimiento de la masa y la fuerza muscular.
La incorporación de ejercicios de fuerza a partir de los 50 años puede ayudar a conservar la capacidad funcional. Estas medidas no modifican la edad cronológica, pero sí pueden influir en cómo se atraviesan las distintas etapas del envejecimiento.
En definitiva, tanto la referencia de la OMS como la clasificación propuesta por Stanford deben interpretarse como marcos orientativos y no como una sentencia sobre cuándo una persona comienza a ser vieja. La salud, los hábitos y las condiciones de vida pueden hacer que dos personas de la misma edad atraviesen el envejecimiento de maneras completamente diferentes.