2026-08-19

Síndrome Urémico Hemolítico: cómo reducir el riesgo de contagio

La higiene de las manos, el consumo de agua segura y la correcta cocción de los alimentos son claves para prevenir el Síndrome Urémico Hemolítico.

El Síndrome Urémico Hemolítico (SUH) es una enfermedad que afecta principalmente a niños menores de cinco años y puede comprometer especialmente el funcionamiento de los riñones. En Argentina, su principal causa está asociada a la infección por cepas de Escherichia coli productoras de toxina Shiga (STEC).

La transmisión ocurre principalmente por vía fecal-oral. La infección puede producirse al consumir alimentos o agua contaminados, por contacto directo con animales portadores o ambientes contaminados y también mediante el contacto entre personas.

En el marco del Día Nacional de la Lucha contra el Síndrome Urémico Hemolítico, desde el área de Salud se recuerdan una serie de medidas destinadas a reducir el riesgo de infección, especialmente durante la compra, preparación, cocción y conservación de los alimentos.

Entre las principales recomendaciones se encuentra respetar la cadena de frío, utilizar agua segura y evitar la contaminación cruzada entre alimentos crudos y cocidos. También es fundamental cocinar completamente las carnes, en especial la carne picada, que no debe quedar con partes crudas en su interior.

La higiene de las manos es otro de los cuidados centrales. Se recomienda lavarlas con agua y jabón antes de preparar o consumir alimentos, después de manipular carnes crudas, luego de ir al baño y después de cambiar pañales.

También es importante lavar cuidadosamente frutas y verduras y consumir únicamente lácteos pasteurizados y agua potable.

Cuando existen dudas sobre la calidad del agua, se aconseja hervirla entre 7 y 10 minutos o utilizar un método adecuado de potabilización. Además, se recomienda evitar el contacto con aguas recreativas que puedan estar contaminadas.

Cuándo consultar

Los principales signos de alarma del SUH incluyen diarrea, especialmente si presenta sangre, vómitos, dolor abdominal, fiebre, palidez y disminución de la cantidad de orina.

Ante la aparición de estos síntomas, particularmente en niños pequeños, es importante realizar una consulta médica sin demora. La detección temprana permite evaluar la evolución de la enfermedad y establecer el tratamiento de sostén correspondiente, ya que no existe un tratamiento específico para eliminar la infección por STEC.

Las enfermedades transmitidas por alimentos también pueden provocar cuadros de diarrea y gastroenteritis. En esos casos, se recomienda consultar si los síntomas se prolongan durante más de 48 horas, aparece sangre en las deposiciones, hay fiebre, dolor abdominal intenso, decaimiento o signos de deshidratación.

La prevención depende en buena medida de medidas cotidianas de higiene, manipulación segura de alimentos y consumo de agua segura. Estos cuidados resultan especialmente importantes para proteger a los niños pequeños, que constituyen el grupo más afectado por el SUH.

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