Devastadora riada entre Nepal y Tíbet: hay más de 270 muertos y 1.300 desaparecidos
Una de las mayores tragedias naturales recientes en la región del Himalaya dejó más de 270 muertos y unas 1.300 personas desaparecidas tras una gigantesca riada y un deslizamiento de tierra que afectaron sectores de Nepal y el Tíbet.
La fuerza del fenómeno destruyó viviendas, carreteras, puentes e infraestructura fronteriza y dejó aisladas a numerosas comunidades. Las autoridades advierten que las cifras todavía pueden modificarse debido a que muchas personas permanecen incomunicadas por los daños en las redes de transporte, electricidad y telefonía.
Imágenes registradas por cámaras de seguridad del lado chino muestran a decenas de personas corriendo para escapar segundos antes de que una enorme masa de agua, barro, hielo y rocas irrumpiera en el paso fronterizo de Gyirong.
La corriente arrastró vehículos, destruyó puentes y almacenes y provocó graves daños en distintos edificios. El fenómeno también avanzó hacia territorio nepalí a través del río Lhende.
Más de 800 personas siguen desaparecidas en Nepal
En Nepal, las autoridades contabilizaron 826 personas sin localizar, entre ellas numerosos viajeros.
La Junta de Turismo de Nepal informó que 644 viajeros continúan sin contacto, incluidos 517 extranjeros provenientes de 32 países.
A esa cifra se suman 85 integrantes de las fuerzas de seguridad, 15 empleados de aduanas y 60 trabajadores vinculados con proyectos hidroeléctricos.
En paralelo, el Ejército nepalí informó que 336 personas fueron rescatadas con vida, entre ellas 45 extranjeros.
Los operativos de emergencia fueron retomados con 15 helicópteros y la participación de unos 2.000 efectivos, mientras continúan las tareas para localizar a quienes permanecen desaparecidos.
Cientos de desaparecidos en el lado chino
Del lado del Tíbet, las autoridades chinas informaron que 558 personas permanecen desaparecidas, entre ellas 260 extranjeros.
Ante el riesgo de nuevos desprendimientos, China también realizó evacuaciones preventivas. 369 habitantes de cuatro aldeas fueron trasladados de zonas ubicadas dentro de un radio de 14 kilómetros del paso fronterizo afectado.
Además, un avión trasladó a 111 integrantes de equipos de rescate junto con equipamiento especializado para las tareas de búsqueda y comunicación.
Cómo se originó la gigantesca avalancha
En un primer momento, los registros de los sismógrafos llevaron a interpretar el fenómeno como un posible terremoto de magnitud 4,4.
Sin embargo, posteriormente el Servicio Geológico de Estados Unidos determinó que se trataba de un gigantesco colapso glaciar acompañado por un flujo de escombros.
Los análisis de imágenes satelitales indicaron que una importante parte del frente de un glaciar se desprendió a unos 5.200 metros de altura y cayó aproximadamente 1.200 metros hasta el fondo del valle.
La masa de hielo y roca terminó ingresando al río Lhende y generó una enorme corriente de agua, barro y sedimentos que descendió hacia el paso fronterizo de Gyirong y continuó su avance hacia Nepal.
Continúa la búsqueda entre caminos destruidos y nuevos riesgos
Las tareas de rescate se desarrollan en condiciones extremadamente complejas. Las inundaciones destruyeron caminos y puentes, mientras que los ríos mantienen caudales elevados y las lluvias aumentan el riesgo de nuevos desprendimientos.
Los equipos de emergencia utilizan helicópteros militares y drones, uno de ellos equipado con sistemas de telefonía y comunicaciones satelitales, para intentar establecer contacto con personas que permanecen aisladas.
Mientras continúan los operativos, las autoridades de ambos países trabajan para determinar el número definitivo de víctimas y localizar a las personas que todavía permanecen desaparecidas.