2026-09-03

La Hoya extiende la temporada hasta el 4 de octubre

El centro de esquí de Esquel prolongó la temporada hasta el 4 de octubre. La calidad de la nieve en polvo, la menor exposición solar y la cercanía con la ciudad son algunas de las claves que distinguen al destino patagónico.

El invierno todavía no terminó en Esquel. El Centro de Actividades de Montaña La Hoya decidió extender su temporada de nieve hasta el 4 de octubre, una oportunidad para quienes quieran aprovechar las últimas semanas de esquí en plena primavera.

Ubicado a apenas 13 kilómetros de Esquel, en Chubut, el centro de montaña es uno de los principales atractivos turísticos de la región y combina pistas para distintos niveles con servicios de alquiler de equipos, gastronomía y una escuela oficial de esquí y snowboard integrada por 44 instructores certificados.

Durante esta temporada, además, La Hoya volvió a recibir al Campeonato Internacional Infantil Patagónico, una competencia que regresó al centro después de 15 años y reunió a más de 250 jóvenes de distintos países.

El centro permanece abierto de 10 a 17, con 17,6 kilómetros de pistas que van desde los 1.430 metros de la cota base hasta los 2.075 metros de la cumbre. El desnivel máximo alcanza los 645 metros.

El pase diario tiene un valor de $100.000 y puede adquirirse de manera online.

La nieve en polvo, una de las claves de La Hoya

Uno de los principales atributos que destacan quienes conocen la montaña es la calidad de la nieve. Víctor Martín Yáñez, guía y técnico en turismo y exfuncionario del área turística de Chubut, explica que la característica más valorada por los esquiadores es la presencia de nieve en polvo durante buena parte de la temporada.

“Lo que más se pondera de La Hoya es la nieve en polvo. Tiene condiciones muy particulares para que a lo largo de toda la temporada prácticamente se mantenga de la misma forma”, señala.

Según explica, una de las razones está relacionada con las condiciones climáticas de la zona: Esquel tiene un clima seco, por lo que la nieve que cae también presenta menor humedad y puede conservarse durante más tiempo.

A esto se suma la particular geografía del cerro. “La Hoya es como una especie de anfiteatro natural, como una medialuna que mira hacia el sur y tiene menos exposición solar”, describe Yáñez.

Para quienes practican esquí o snowboard, esa combinación genera condiciones favorables para deslizarse. “Uno se puede deslizar mucho mejor en los esquíes, en los snowboard. Es mucho más parejo, estable”, explica.

Un centro que permite esquiar sin las grandes multitudes

Otro de los puntos que diferencia a La Hoya es su tamaño. Frente a los grandes centros de esquí de la cordillera, permite recorrer sus sectores con mayor facilidad y familiarizarse rápidamente con las pistas.

“Es medianamente chico, invitando a los esquiadores a familiarizarse con el cerro rápidamente”, sostiene Yáñez.

Esa característica también puede resultar atractiva para quienes están dando sus primeros pasos en la montaña. “En La Hoya, apenas ingresás ya te sentís como en un centro familiar. Es un destino ideal para los principiantes e intermedios”, afirma.

La circulación por los medios de elevación es otro de los aspectos que destaca. La posibilidad de volver a subir rápidamente después de cada descenso permite aprovechar más tiempo sobre los esquíes y reducir las esperas.

A la experiencia de montaña se suma una ventaja que no todos los centros tienen: la cercanía con una ciudad con una amplia oferta turística.

Después de una jornada en la nieve, los visitantes pueden regresar a Esquel en pocos minutos para descansar, recorrer sus calles, comer o disfrutar de otras actividades.

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Esquel: mucho más que esquí

La temporada de nieve es apenas una parte de la propuesta turística de la región. Esquel permite combinar la montaña con naturaleza, gastronomía, historia y cultura durante una misma estadía.

A pocos kilómetros de la ciudad se encuentra la Laguna La Zeta, mientras que otra de las grandes experiencias de la zona es el recorrido en La Trochita, el histórico tren patagónico considerado parte del patrimonio cultural nacional.

También se encuentra el Parque Nacional Los Alerces, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO y reconocido por la presencia de antiguos ejemplares de alerce.

Hacia la estepa aparece Piedra Parada, un paisaje formado a partir de la actividad volcánica de millones de años atrás, con grandes cañadones, geoformas y pinturas rupestres.

La región también ofrece alternativas como el laberinto de El Hoyo, los lagos y paisajes de Cholila y la historia vinculada a Butch Cassidy.

La Ruta Galesa y los paisajes de Trevelin

A pocos kilómetros de Esquel, Trevelin suma otra de las experiencias características de la zona. Las casas de té y los espacios vinculados con la inmigración galesa permiten conocer una parte particular de la historia de la Patagonia.

La propuesta también se extiende hacia la cultura mapuche-tehuelche en localidades y comunidades cercanas.

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En dirección a la frontera con Chile aparecen otros atractivos, como las cascadas Nant y Fall, los viñedos, la plantación de tulipanes y el molino histórico Nant Fach. El recorrido permite además llegar hasta Futaleufú, del otro lado de la cordillera.

Así, la extensión de la temporada de La Hoya permite combinar dos momentos del paisaje patagónico: la nieve todavía presente en la montaña y el comienzo de la primavera en los valles.

Para llegar a Esquel existen vuelos directos desde Buenos Aires y Córdoba. También se puede acceder por vía terrestre a través de la Ruta 40, la Ruta Provincial 25 o la Ruta 259 desde Chile.

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