“Soy ludópata”: el exfiscal que admitió haber usado fondos judiciales para fines personales
El exfiscal de Delitos Económicos de Rosario Mariano Ríos Artacho admitió ante la Justicia que utilizó dinero depositado en cuentas judiciales para fines personales y vinculó esas maniobras con su adicción al juego.
La declaración se produjo durante la segunda jornada del juicio que investiga el presunto desvío de unos $425 millones entre 2017 y 2024. Ríos Artacho está siendo juzgado junto con otras diez personas y enfrenta acusaciones por peculado, fraude, falsedad ideológica y asociación ilícita.
“Soy ludópata”, sostuvo el exfuncionario durante su exposición. Según explicó, su adicción al juego comenzó en 2013, cuando todavía se desempeñaba como funcionario judicial en la jurisdicción de Melincué.
El acusado reconoció haber dispuesto de dinero correspondiente a expedientes judiciales y, durante su declaración, se quebró y pidió perdón a su familia.
Qué reconoció el exfiscal y qué parte de la acusación rechazó
Aunque admitió el uso irregular de los fondos, Ríos Artacho negó uno de los principales puntos de la acusación: que haya encabezado una organización criminal junto con los otros diez imputados.
Su versión es que no existió una asociación ilícita organizada para apropiarse sistemáticamente del dinero. Por el contrario, aseguró que él tomó las decisiones y que fueron sus propias acciones las que terminaron involucrando al resto de los acusados.
“Yo arrastré al resto”, afirmó durante el juicio.
La Fiscalía, en cambio, sostiene que el entonces funcionario judicial aprovechó su posición para disponer de fondos vinculados con distintos expedientes. Entre ellos había dinero proveniente de fianzas, cauciones y elementos secuestrados durante procedimientos.
De acuerdo con la investigación, se habrían realizado restituciones de dinero a personas que no serían las verdaderas beneficiarias, además de movimientos de fondos que no habrían sido depositados en las cuentas correspondientes.
Para los investigadores, parte de ese dinero terminó destinado a inversiones y apuestas. El perjuicio calculado en la causa ronda los $425 millones.
La adicción al juego, otro eje del juicio
La ludopatía fue uno de los argumentos centrales planteados por la defensa para explicar las conductas investigadas.
Durante la misma jornada también apareció esa problemática en la situación de Fabricio Emanuel Romero, otro de los acusados. Su abogado, Gonzalo Rucci, rechazó que los imputados hayan conformado una organización creada deliberadamente para sustraer fondos.
El defensor sostuvo que algunos de los involucrados se conocían de los casinos y compartían problemas relacionados con el juego. También explicó que personas que se autoexcluyen de salas de juego de Santa Fe pueden buscar alternativas en otras provincias o incluso en países como Uruguay y Brasil.
La defensa planteó que ese contexto debe ser tenido en cuenta al momento de analizar las responsabilidades individuales y las eventuales penas.
Ríos Artacho dejó la Fiscalía en 2024
Ríos Artacho dejó su cargo como fiscal en 2024, mientras atravesaba un proceso de destitución impulsado por la Legislatura de Santa Fe.
Después de abandonar la función pública retomó el ejercicio de la abogacía y llegó a intervenir como defensor particular en causas penales.
Actualmente permanece detenido y afronta el juicio junto con otros diez acusados. La Justicia deberá determinar qué responsabilidad tuvo cada uno, cuánto dinero fue efectivamente desviado y, especialmente, si existió una estructura organizada para llevar adelante las maniobras.
La declaración de Ríos Artacho introdujo así una diferencia clave respecto de la hipótesis de la Fiscalía: el exfiscal reconoció haber utilizado fondos judiciales, pero negó haber formado una asociación ilícita y aseguró que fue él quien involucró al resto de los imputados.