2026-09-09

El pollo desplazó a la carne vacuna y la industria busca dar un nuevo salto

El consumo de carne aviar ronda los 49 kilos por habitante y podría superar los 50 durante 2026. Con poco margen para crecer en el mercado interno, el sector apuesta a las exportaciones y espera recuperar China.

El pollo ya es la carne más consumida por los argentinos y la industria avícola espera que la tendencia se profundice durante 2026. El consumo per cápita ronda los 49 kilos anuales y podría superar los 50, mientras que la carne vacuna se ubica actualmente cerca de los 47 kilos por habitante.

El cambio en los hábitos de consumo se consolidó durante las últimas décadas y tuvo al precio como uno de sus principales impulsores. Sin embargo, desde el sector también destacan otros factores, como la mayor variedad de productos disponibles, los cambios en la composición de los hogares y una percepción cada vez más asociada al pollo como fuente de proteínas.

Según el Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), Argentina produce alrededor de 2,5 millones de toneladas de carne aviar por año, una cifra que se mantiene relativamente estable desde hace varios años.

Por qué los argentinos comen cada vez más pollo

El crecimiento del consumo fue especialmente marcado desde comienzos de siglo. En el año 2000, el consumo de pollo rondaba los 22 o 23 kilos por habitante, según explicó Carlos Sinesi, gerente de CEPA.

Actualmente, esa cifra prácticamente se duplicó.

Uno de los cambios más importantes ocurrió en la forma de comercializar el producto. El consumidor ya no necesita comprar un pollo entero: puede elegir exclusivamente pechuga, pata muslo, alas o milanesas, de acuerdo con sus necesidades.

Para el sector, los cambios en los hogares también tuvieron influencia. Las familias son más pequeñas y aumentó la cantidad de personas que viven solas, lo que favorece la compra de porciones y cortes específicos.

A eso se suma una mayor asociación del pollo con una alimentación rica en proteínas y con actividades vinculadas al deporte y el fitness.

Pero el crecimiento del consumo interno tiene un límite. Con casi 50 kilos por habitante al año, la industria considera que resulta cada vez más difícil aumentar significativamente el volumen dentro del mercado argentino.

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Por eso, el próximo salto dependerá principalmente de las exportaciones.

La industria busca recuperar mercados internacionales

El frente externo fue uno de los principales desafíos para el sector durante 2026. Hasta marzo, las exportaciones de productos avícolas comestibles habían caído 21,7% interanual en volumen, mientras que la producción retrocedió 5,9%.

La situación estuvo condicionada, en parte, por nuevos episodios de influenza aviar, que obligaron a suspender temporalmente algunos destinos.

Con la recuperación del estatus sanitario comenzaron a reabrirse mercados. Chile y Perú volvieron a habilitar el ingreso de carne aviar argentina y, desde el 17 de agosto, también lo hizo la Unión Europea.

La reapertura europea representa una oportunidad adicional para la industria debido al acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea. El entendimiento contempla una cuota que aumentará progresivamente hasta alcanzar las 180.000 toneladas, entre productos con y sin hueso.

Desde CEPA señalaron que ya comenzaron a salir los primeros contenedores hacia el bloque europeo.

Sin embargo, el mercado que genera mayor expectativa es China.

El gigante asiático es considerado estratégico no solamente por el volumen que puede comprar, sino también por los productos que demanda. Entre ellos se encuentran las patas, garras y alas de pollo, que permiten aprovechar partes que tienen menor valor comercial en otros destinos.

Desde la industria aseguran que las cuestiones técnicas vinculadas con el Senasa ya fueron resueltas, pero todavía resta que las autoridades chinas definan la reapertura.

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China, la llave para aumentar las exportaciones

Durante 2025, Argentina exportó alrededor de 206.000 toneladas de productos avícolas. Para 2026, el sector estima que el volumen podría terminar entre 170.000 y 180.000 toneladas si China continúa cerrada.

Una eventual reapertura del mercado chino permitiría mejorar considerablemente esa cifra.

Mientras tanto, Vietnam se convirtió en uno de los principales compradores del pollo argentino, con aproximadamente entre el 20% y el 21% de las exportaciones, según CEPA. También aparecen entre los destinos relevantes Sudáfrica, la Unión Europea, Chile, Perú y distintos mercados africanos.

La comparación regional muestra, además, el potencial de crecimiento que todavía tiene la Argentina. Brasil exporta alrededor de 5,5 millones de toneladas de carne aviar, mientras que la industria argentina apunta primero a recuperar niveles superiores a las 300.000 toneladas y luego acercarse a las 350.000.

El desafío de producir más con costos crecientes

El crecimiento de la industria también enfrenta dificultades dentro del país. Los costos de energía, salarios e insumos aumentaron y las empresas no siempre pueden trasladar esas subas completamente a los precios.

Por ese motivo, desde el sector consideran que mejorar la eficiencia productiva es una de las claves para sostener la actividad.

La cámara también reclama mejores condiciones de financiamiento para modernizar las instalaciones de crianza, especialmente para construir y actualizar galpones.

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El caso de Granja Tres Arroyos, que atraviesa una crisis financiera y operativa, constituye uno de los episodios más complejos del sector. Desde CEPA evitaron vincular directamente esa situación con el funcionamiento general de la industria y señalaron que existen factores particulares de la compañía que desconocen.

Con el consumo interno cerca de un nuevo récord, la industria avícola tiene cada vez más claro dónde está su próximo mercado: afuera del país. La recuperación de China, la apertura de nuevos destinos y la mejora de la competitividad serán determinantes para que la producción argentina pueda volver a crecer.

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