Una conocida marca de ropa quedó al borde del concurso y debe más de $6.300 millones
La empresa detrás de Batuk, una marca de indumentaria que había iniciado un fuerte plan de expansión comercial, entró en concurso preventivo con un pasivo de $6.304 millones. La compañía, que tiene 112 empleados, había inaugurado locales sobre las avenidas Santa Fe y Cabildo, pero la caída del consumo, el avance de las importaciones y las dificultades financieras terminaron complicando sus cuentas.
La Justicia Comercial abrió el concurso de Barhut S.R.L. el 20 de agosto de 2026, junto con el de Trown S.R.L., otra sociedad vinculada al mismo grupo económico. Según la información presentada en el expediente, al 31 de julio Barhut tenía activos por $6.763,5 millones y pasivos por $6.304,2 millones.
La compañía declaró como fecha de inicio de la cesación de pagos el 15 de julio de 2026. En ese momento, además, acumulaba 56 cheques rechazados por $285,3 millones, una señal del deterioro de su situación financiera.
De la expansión a la crisis
Barhut fue constituida en 2010 por Amalia Llamas y Emiliano Gabriel Caroprese. Con el paso de los años, la empresa desarrolló Batuk, una marca vinculada inicialmente al polo textil de la calle Avellaneda y enfocada en el segmento de indumentaria contemporánea.
El negocio creció tanto por el canal mayorista como por el minorista y la compañía decidió avanzar con un plan de expansión a cinco años. La estrategia contemplaba fortalecer la marca, desarrollar el comercio electrónico y sumar locales propios.
En ese proceso abrió un establecimiento de gran superficie en Avenida Santa Fe 2074, hacia fines de 2025. El local cuenta con unos 881 metros cuadrados distribuidos entre planta baja y primer piso.
A mediados de 2026, la firma inauguró otro espacio comercial en Avenida Cabildo 1937/39/43. La red se completaba con el establecimiento ubicado en Avellaneda 2978, mientras que la administración, el diseño y el área de marketing funcionaban en Basualdo 1171/75.
El problema fue que la expansión coincidió con una fuerte pérdida de volumen de ventas. La facturación nominal pasó de $3.262 millones en 2023 a $8.960 millones en 2024, pero cayó a $8.795 millones en 2025.
El efecto de la inflación modificó sustancialmente esa evolución. Según los cálculos incluidos por la propia empresa en su presentación judicial, las ventas reales se redujeron 29,5% en 2024 y 33,4% en 2025. En términos de poder adquisitivo, durante 2025 representaban apenas el 47% del nivel registrado dos años antes.
Un pasivo concentrado en bancos y proveedores
El expediente exhibe la magnitud de las obligaciones acumuladas por la compañía. Al 31 de julio, la deuda financiera alcanzaba los $3.487,5 millones.
Dentro de ese monto había préstamos bancarios en pesos por $2.578,5 millones y una deuda equivalente a unos $909 millones correspondiente a u$s600.000. Entre las principales entidades acreedoras figuraban Banco Provincia, Galicia, Banco Nación y Macro.
A esa deuda se sumaban $1.566,9 millones en obligaciones comerciales y otros $1.237,7 millones correspondientes a compromisos fiscales y sociales.
En cuanto a los activos, la compañía declaraba $3.630,8 millones en bienes de cambio, principalmente mercadería, y $2.064,7 millones en bienes de uso.
La situación financiera también se reflejó en la cadena de pagos. Los 56 cheques rechazados acumulaban $285,3 millones y fueron uno de los elementos que quedaron registrados en la presentación judicial.
El impacto de las importaciones
La empresa atribuyó su deterioro financiero a una combinación de factores y sostuvo ante la Justicia que la crisis no obedecía a una dificultad puntual. Entre los principales motivos mencionó la caída del consumo, la competencia de productos importados, el aumento de los costos de producción y las dificultades para sostener el financiamiento y las obligaciones fiscales.
El escenario coincide con el deterioro que atraviesa buena parte de la industria textil. De acuerdo con datos de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) citados en la presentación, la producción del sector cayó 24,4% interanual durante el primer semestre de 2026.
La utilización de la capacidad instalada también mostró una contracción: en junio, las fábricas textiles trabajaron al 46,6% de su capacidad, 12,5 puntos porcentuales por debajo del promedio de la industria.
El impacto alcanzó además al empleo y a la cantidad de establecimientos. Desde diciembre de 2023 se perdieron 26.851 puestos de trabajo formales en los sectores textil, confección, cuero y calzado, mientras que dejaron de funcionar unos 750 establecimientos vinculados a la actividad.
Otro de los cambios relevantes se produjo en las importaciones. Entre enero y julio ingresaron 181.000 toneladas de productos de la cadena textil por unos u$s925 millones. Mientras se redujeron las compras externas de materias primas, hilados y tejidos, las importaciones de prendas terminadas aumentaron 60,1%.
Para la industria, ese cambio implica una mayor presencia de productos terminados provenientes del exterior en un mercado interno que, al mismo tiempo, enfrenta una demanda debilitada.
El concurso de Barhut se tramita junto con el de Trown S.R.L., debido a los vínculos administrativos, comerciales y financieros existentes entre ambas sociedades.
Ahora comenzará la etapa de verificación de las deudas. Los acreedores tendrán tiempo hasta el 12 de noviembre de 2026 para presentarse ante la sindicatura Gándara y Asociados. La audiencia informativa quedó prevista para septiembre de 2027, mientras que el período de exclusividad vencerá el 24 de ese mes.
El caso de Batuk expone así el contraste entre una estrategia de crecimiento basada en nuevos locales y mayor presencia comercial y un mercado que terminó mostrando un comportamiento muy diferente al esperado. Con más de $6.300 millones de deuda y 112 trabajadores involucrados, la empresa deberá ahora atravesar el proceso judicial para intentar reestructurar sus obligaciones y sostener la continuidad del negocio.