2026-09-14

El Niño se fortalece: qué impacto puede tener en Argentina durante los próximos meses

El Niño ya está presente en el Pacífico ecuatorial y, según las proyecciones citadas en un análisis especializado, existe más de un 90% de probabilidad de que alcance una intensidad muy fuerte durante lo que resta de 2026.

La evolución del fenómeno climático conocido como El Niño vuelve a poner bajo atención a los organismos meteorológicos y de gestión del riesgo. De acuerdo con las proyecciones de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) difundidas en un análisis del especialista Mauricio Saldívar para Meteored, el episodio podría alcanzar una intensidad muy fuerte hacia fines de este año y mantenerse, al menos, hasta febrero de 2027.

La presencia de El Niño ya comenzó a modificar la circulación atmosférica sobre el sudeste de Sudamérica, aunque esto no significa que todos los territorios vayan a atravesar necesariamente una temporada de lluvias extremas. El fenómeno modifica las probabilidades climáticas de fondo, mientras que la respuesta concreta depende de otros factores meteorológicos, hidrológicos y geográficos.

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Qué regiones de Argentina podrían recibir más lluvias

El Litoral y el noreste argentino aparecen como las zonas donde la señal de El Niño resulta más marcada. Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Chaco y Formosa presentan mayores probabilidades de registrar precipitaciones superiores a los valores normales durante el período comprendido entre noviembre y marzo.

El aumento de las lluvias puede tener consecuencias sobre las cuencas de los grandes ríos de la región, especialmente en sectores vinculados con el Paraná y el Uruguay. Los antecedentes de los eventos de 1982/1983 y 1997/1998 son utilizados habitualmente como referencia por la magnitud que alcanzaron algunas crecidas.

Sin embargo, el comportamiento no es igual en todos los cursos de agua. El río Uruguay puede responder con crecidas más rápidas, mientras que el Paraná suele presentar una evolución más lenta y de mayor volumen, lo que permite un seguimiento diferente de la situación hidrológica.

Fuera del Litoral, la relación entre El Niño y las lluvias extremas es menos directa. Los pronósticos mencionados en el análisis también contemplan posibilidades de precipitaciones superiores a lo normal en sectores de Cuyo, La Pampa, el sudoeste bonaerense y el noreste de la Patagonia, aunque la respuesta puede variar considerablemente incluso entre localidades cercanas.

Un fenómeno que aumenta las probabilidades, pero no determina el clima de cada ciudad

La intensidad prevista para El Niño no implica que necesariamente se repitan inundaciones históricas ni que todo el territorio argentino vaya a registrar lluvias extraordinarias.

La influencia del fenómeno debe analizarse junto con las condiciones previas del suelo, la humedad disponible, la topografía, el drenaje y la evolución de cada sistema de tormentas. Por eso, los especialistas remarcan la importancia de realizar un seguimiento regional y actualizar los pronósticos a medida que avance la temporada.

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La ventana de mayor atención se extenderá desde la primavera hasta la primera mitad del otoño, período en el que será especialmente importante monitorear la frecuencia e intensidad de las tormentas severas.

En este contexto, la gestión del riesgo no depende solamente de conocer cuántos milímetros podrían caer. También requiere contar con sistemas de alerta, protocolos de emergencia, información accesible para la población y capacidad de respuesta ante distintos escenarios.

La recomendación es prepararse tanto para un escenario moderado como para uno de mayor impacto, sin caer en alarmas anticipadas. La evolución de El Niño será determinante para definir cómo se comportará la temporada de lluvias en cada región de la Argentina.

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