Una montaña de basura superaba el techo de una casa y obligó a un nuevo operativo de limpieza
La Municipalidad de Neuquén intervino durante las últimas semanas en tres situaciones de acumulación extrema de residuos que requirieron operativos especiales y la articulación de distintas áreas del Estado. Uno de los casos ocurrió en Gran Neuquén, donde un hombre que vive solo y se encuentra en silla de ruedas recibió asistencia para poder recuperar las condiciones de habitabilidad de su vivienda.
El subsecretario de Limpieza Urbana y presidente del Comité de Urbanismo y Ciudad Sustentable, Cristian Haspert, contó que el municipio llegó al domicilio luego de un pedido de la comisión vecinal del barrio.
La situación había sido detectada unos diez días antes y presentaba además un problema con las cloacas. El hombre, según explicó el funcionario, sufrió dos ACV y un infarto, quedó en silla de ruedas y vivía solo. Por ese motivo, el primer objetivo fue garantizar condiciones básicas para que pudiera movilizarse dentro de su casa.
“Lo primero que hicimos fue ponernos de acuerdo con el EPAS, una parte afuera, y en el interior del domicilio nosotros, desde Limpieza Urbana”, explicó Haspert.
El operativo incluyó el retiro de objetos acumulados en una de las habitaciones y la reorganización de distintos sectores de la vivienda. El funcionario destacó además que varios vecinos que desconocían la situación se acercaron para colaborar y llevaron alimentos al hombre.
“Era un gasista matriculado, una persona trabajadora de toda la vida, y bueno, lo encontró la vida solo y con todos estos problemas necesitaba una mano”, relató.
Tres situaciones que requieren intervención
Haspert explicó que el municipio se encontró en las últimas semanas con tres casos de acumulación que demandaron intervenciones específicas.
Uno de ellos ocurrió en el barrio San Lorenzo, donde un incendio estuvo relacionado con una importante cantidad de residuos y leña acumulados en el domicilio. Allí, el municipio comenzó a trabajar para permitir que las personas que vivían en el lugar puedan reconstruir y volver a habitar la vivienda.
El segundo caso se encuentra en Villa Ceferino y tiene como protagonista a Alfredo, un hombre que desde hace años acumula residuos dentro de su propiedad.
Según explicó Haspert, cuando era joven recolectaba materiales con valor de reventa, como aluminio y cartón. Con el paso de los años comenzó a recoger bolsas de basura que los vecinos dejaban en los canastos antes de que pasara el camión recolector.
El hombre separa los elementos que considera reutilizables y el resto permanece dentro de la propiedad. La acumulación llegó a tal punto que, de acuerdo con el funcionario, “la montaña de basura es más alta que el techo de su propia casa”.
El municipio ya había intervenido anteriormente en ese domicilio y prepara un nuevo operativo para los próximos días.
Haspert explicó que la primera intervención requirió incluso acompañamiento policial debido a la resistencia del hombre a permitir el ingreso de los equipos municipales. También remarcó que este tipo de situaciones no se resuelven únicamente retirando residuos.
“En el caso de acumuladores, ese síndrome de Diógenes, el síndrome de acumulación, tenemos que articular varias áreas, salud mental, Limpieza Urbana, hay un montón de patas del Estado que tienen que actuar”, señaló.
El funcionario advirtió que, si solamente se realiza la limpieza sin abordar las causas del problema, la situación puede volver a repetirse. “Seguramente en cuestiones de un año, un año y medio, ese patio va a volver a estar en las mismas condiciones”, sostuvo.
El operativo de residuos voluminosos ya lleva 11 años
En paralelo a estas intervenciones puntuales, el Municipio mantiene el operativo de limpieza puerta a puerta que recorre los barrios de Neuquén y permite retirar residuos voluminosos que no pueden ser levantados por el servicio habitual.
Haspert recordó que el programa comenzó hace 11 años y que fue ampliando sus prestaciones con el tiempo. Actualmente incluye el retiro de podas, colchones, heladeras, termotanques, escombros, chatarra y otros residuos voluminosos.
La metodología contempla avisar previamente a los vecinos para que coloquen los elementos en la vereda, sin bloquear el paso peatonal ni vehicular. Luego, los equipos municipales utilizan camiones y bateas para trasladar los residuos hasta el complejo ambiental ubicado en Colonia Ruca de la Esperanza.
El cronograma se mantiene durante todo el año y se adapta a la cantidad de residuos que cada barrio saca a la calle. Por eso, los tiempos pueden extenderse más de lo previsto inicialmente.
Actualmente los equipos trabajan en Melipal, Villa Ceferino y barrio Progreso. En este último sector, algunos vecinos habían reclamado porque llevaban varios días esperando el retiro de los residuos que habían colocado frente a sus viviendas.
Haspert explicó que el operativo no se realiza de una sola vez en todo el barrio, sino que puede dividirse en diferentes etapas. Villa Ceferino, por ejemplo, requiere cuatro semanas de trabajo, mientras que Progreso demanda unas tres semanas.
“La cantidad de residuos que el vecino había sacado a la vereda nos superó”, reconoció el funcionario al explicar por qué algunos operativos deben prolongarse.
Y dejó un mensaje para los vecinos que todavía esperan el paso de los camiones: “Nunca nos retiramos de un barrio hasta no terminar y que quede impecable”.
Según detalló, una vez finalizada la tarea, el Municipio entrega la documentación correspondiente al presidente de cada comisión vecinal, dejando constancia de que el sector fue limpiado.