Primavera y alergias: las señales que pueden indicar una reacción al polen
Con la llegada de la primavera no solo aparecen los días más cálidos y la floración. Para muchas personas, esta época del año también significa el regreso o el empeoramiento de síntomas como estornudos, congestión nasal, picazón, lagrimeo y dificultades respiratorias.
Según especialistas del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), más del 20% de las personas suele desarrollar alergia al polen, aunque existe un importante nivel de subdiagnóstico.
La doctora Raquel Rodríguez, jefa de la División Alergia e Inmunología del hospital, explicó que muchas personas conviven durante años con síntomas de rinoconjuntivitis sin realizar una consulta especializada. En algunos casos, la evolución puede incluir complicaciones respiratorias: de acuerdo con la especialista, alrededor del 40% de los pacientes puede desarrollar asma bronquial.
Una jornada gratuita para detectar alergias
En el marco del comienzo de la primavera, el Hospital de Clínicas realizará este miércoles y jueves una Jornada de Detección de Alergia al Polen.
La actividad será gratuita y se desarrollará durante la mañana en el Hall Central de la Planta Baja del hospital, ubicado en Avenida Córdoba 2351, Ciudad de Buenos Aires. Los cupos son limitados y pueden participar personas desde los 4 años, tanto menores como adultos.
El procedimiento contempla una primera instancia de preguntas sobre los síntomas y antecedentes y, posteriormente, un test cutáneo para detectar una posible sensibilización al polen.
Por qué aparecen las alergias en primavera
La alergia estacional, también conocida como polinosis, se produce cuando el organismo reacciona frente a determinados pólenes presentes en el ambiente. La concentración de estas partículas aumenta durante los períodos de floración.
Los árboles suelen liberar polen durante la primavera, mientras que las gramíneas tienen mayor presencia hacia el final de esa estación y comienzos del verano. Las malezas, en tanto, suelen alcanzar mayores niveles hacia fines del verano y durante el comienzo del otoño.
El clima también influye. Los días secos, soleados y con viento favorecen una mayor presencia de polen en el aire, mientras que la lluvia y la humedad tienden a reducir su concentración.
Estornudos, picazón y problemas respiratorios
La manifestación más habitual es la rinitis alérgica, que puede provocar estornudos reiterados, secreción nasal acuosa, congestión y picazón en la nariz, el paladar o la garganta.
También puede aparecer conjuntivitis alérgica, con ojos llorosos, picazón, enrojecimiento y, en algunos casos, hinchazón de los párpados.
Cuando existe compromiso de las vías respiratorias inferiores pueden presentarse tos y silbidos al respirar, síntomas que pueden estar asociados con un cuadro de asma alérgica.
Cuando estas molestias persisten durante semanas o se repiten todos los años, pueden afectar el descanso, el rendimiento escolar, el trabajo y las actividades cotidianas.
Cómo se confirma una alergia al polen
Los especialistas recomiendan prestar atención a un patrón: si los síntomas aparecen o se intensifican siempre durante determinados meses del año, puede ser una señal de una alergia estacional.
El diagnóstico puede realizarse mediante pruebas específicas. Entre ellas se encuentra el prick test, una prueba cutánea que permite identificar la reacción frente a distintos alérgenos. También pueden utilizarse análisis de sangre para detectar anticuerpos IgE específicos.
Determinar qué tipo de polen provoca la reacción permite además conocer los períodos de mayor exposición y adoptar medidas para disminuir el contacto con el alérgeno.
El tratamiento adecuado puede ayudar a controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida de las personas afectadas.